Las consecuencias del actual modelo económico se hacen sentir cada vez más en la vida cotidiana de la ciudadanía. El malestar por esta situación fue registrado por diversas encuestas.
En particular, según un último relevamiento de la consultora Zuban Córdoba, los datos reflejan un significativo empeoramiento en la tendencia que mide la percepción de la actual gestión: el 65% de los encuestados la desaprueba, mientras que apenas un 33,9% la respalda. Un indicador de que Milei ha descendido todo lo que había logrado captar en las elecciones, de lo que llamaríamos “el fluctuante”, ese porcentaje de la población que lo llevó a ganar en el ballotage de 2023.
Es un resultado que no parece sorprender. Los ingresos reales de la población se encuentran en franco descenso. Los salarios de los trabajadores registrados perdieron un 8% de poder adquisitivo desde el comienzo de la gestión, siendo aún peor el dato al tomar solo al sector público: -18%.
Las perspectivas no son buenas, debido al impacto de los aumentos que se proyectan en los servicios básicos de los hogares y el transporte público. Todos rubros que impactan en los sectores medios, y con mayor intensidad en los de menores ingresos. Esto también se refleja en la encuesta de Zuban Córdoba: el 55,2% de los encuestados sostiene que su situación económica personal empeoró en el último año, el 19,3% considera que está igual de mal, el 16% que está igual de bien y tan sólo el 7,6% percibe mejoras.
A pesar de que somos un país productor de petróleo, el precio de los combustibles siguió aumentando. En este entorno el gobierno impuso una pausa en los ya fuertes aumentos de la nafta y el gasoil en los surtidores de YPF, aunque no tiene pensado una mayor regulación de los precios.
Días atrás, el presidente Javier Milei expresó: “La motosierra sigue encendida”. En efecto, según un reciente estudio del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) el gasto público total disminuyó U$S 67.000 millones al comparar el acumulado de los últimos 12 meses hasta febrero 2026 con los 12 meses acumulados de 2023. Las transferencias a provincias, los programas sociales, la inversión real directa, los subsidios a la energía y el gasto salarial en empleo público fueron las partidas con mayores recortes.
En este contexto, los intendentes de la Federación Argentina de Municipios, que nuclea a 500 jefes comunales, entregarán el próximo martes un documento al ministro Luis Caputo para que reactive la transferencia de fondos a las provincias y a los municipios. Según comunicaron, se busca pasar de la queja individual a una acción política coordinada. “Se propuso dejar de contar monedas en soledad y marchar juntos para exigir respuestas”, señalaron.
Por su parte, otros alcaldes nucleados en el Consejo Federal de Intendentes emitieron un pliego en el que denuncian “asfixia financiera crítica” por parte de la Casa Rosada, lo que los lleva a tener atrasos en el pago de salarios, problemas en el transporte público y los sistemas de salud, entre otros.
Entre los sectores en los que se hace sentir la ausencia del Estado se encuentra el transporte en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), en donde los usuarios de colectivos se ven perjudicados por un fuerte recorte en la frecuencia de los mismos. Las empresas señalan que debieron tomar esta medida debido al aumento del gasoil y el congelamiento de los subsidios.
En la misma línea, los transportistas de granos se encuentran en una situación conflictiva, dado que el aumento en el precio del gasoil consume el 65% del valor del flete, según manifestaron. Una situación que se ve agravada por el hecho de que no existe una tarifa nacional de referencia, ya que el gobierno disolvió la Mesa Interjurisdiccional del Transporte de Cargas, dejando los precios librados a la oferta y la demanda. Si bien las negociaciones pasaron a las órbitas provinciales, no hay acuerdo. Una vez más, el Estado, nacional y provincial, se hace a un lado.
El Banco Mundial elogia las políticas de ajuste
En su habitual informe del Panorama Económico de América Latina y el Caribe, y bajo el título “Avances en Argentina”, el Banco Mundial destaca que las medidas de “ajuste decisivo impulsado por la política fiscal, pasando de un déficit considerable en 2023 a un superávit primario y general mediante la racionalización del gasto público, recortes de ineficiencias administrativas, y la refocalización de los subsidios a los precios de la energía (…) ha ayudado a anclar las expectativas de inflación”.
No obstante, deja en claro que los riesgos son significativos, “particularmente dadas las considerables necesidades de financiamiento externo de Argentina en un contexto de reservas internacionales netas negativas y acceso limitado a los mercados internacionales de deuda”. En definitiva, el organismo valora las políticas macroeconómicas pero al mismo tiempo deja entrever los riesgos del modelo.
“Pedimos paciencia”
Luego de que se conocieran los datos negativos del desempeño de la actividad industrial y de la construcción, el Presidente publicó en su cuenta oficial de X un mensaje en el que pidió “paciencia” a la población.
La industria registró una caída del 8,7% interanual en febrero y 4% respecto a enero. Si tomamos el primer bimestre del año, éste constituye el peor de la serie junto con el registrado en 2024. Además, de las 16 divisiones que componen el índice, 14 muestran variaciones interanuales negativas, y 7 de ellas se encuentran en su peor año de la serie que comienza en 2016.
Una de las ramas más perjudicadas es la de productos textiles. Según el Índice de Producción Industrial (IPI) de febrero, la actividad del sector se redujo en más del 35% al comparar el primer bimestre de 2025 con igual periodo de 2023. Además, según los datos de una de las cámaras que nuclea a las empresas del sector, la actividad ya tocó su piso histórico y se perdieron más de 20.000 empleos desde fines de 2023. La situación es tal que sólo se está utilizando el 24% de la capacidad instalada, agrega la Cámara.
En este marco, el Presidente fue muy explícito a la hora de defender la gestión: reiteró que el gobierno mantendrá el equilibrio fiscal y la política monetaria restrictiva. Es decir, el ajuste continuará, el modelo no se toca, más allá de que el primer mandatario haya dicho: “Superados los impactos de este trimestre, vamos a volver a la tendencia de baja de la pobreza”.
El gobierno intenta transmitir la idea de que el sufrimiento actual vale la pena, ya que luego vendrán tiempos mejores. Pero ya se ha comprobado en varias oportunidades en nuestro país que esas promesas no pueden concretarse en los modelos neoliberales. Le corresponde a la ciudadanía bucear en la historia reciente y tenerla en cuenta al momento de evaluar la situación actual, así como el camino a seguir.