La economía de los hogares argentinos atraviesa un punto de inflexión crítico, reflejado en la multiplicación de la morosidad. Lo que en 2024 se percibía como un fenómeno de rezago estacional, para marzo de 2026 se ha consolidado como una crisis de sobreendeudamiento estructural de las familias argentinas.
El cruce entre la inflación persistente sobre los ingresos y las altas tasas de interés en pesos ha configurado un escenario donde los consumidores ya no solo destinan su salario al consumo, sino a una «rueda» de deuda que amenaza con el colapso financiero personal y familiar.
Radiografía de morosidad: de 2024 a 2026
La evolución de la morosidad de estos últimos dos años muestra saltos estadísticos sin precedentes en las últimas dos décadas.
| Tipo de Crédito | Morosidad Octubre 2024 | Morosidad Febrero 2026 | Impacto / Crecimiento |
|---|---|---|---|
| Préstamos Personales | 3,34% | 11,0% | Valor más alto en 15 años. |
| Tarjetas de Crédito | 1,57% | 8,41% | Se multiplicó por seis en dos años. |
| Billeteras Virtuales | 7,4% (Nov 24) | 24,6% | La irregularidad triplica al sistema tradicional. |
El sistema financiero cerró el último periodo con una irregularidad general del 9,3%, triplicando el 2,5% registrado a inicios de 2024. Sin embargo, la alarma real suena en el sector no bancario: las familias pasaron de comprometer el 22% de sus ingresos en deudas con billeteras virtuales a finales de 2024, a destinar hoy el 34% de sus recursos mensuales para este fin.
El «Efecto Billetera»: digitalización de la mora
Las billeteras virtuales (PSP) presentan el nivel de incumplimiento más elevado del sistema. Al ofrecer créditos de rápido acceso, pero con costos financieros elevados, han captado a sectores de menores ingresos que hoy presentan una deuda promedio equivalente al 140% de sus ingresos mensuales. En este segmento, los créditos considerados «irrecuperables» se han duplicado en apenas un año.
La inminente ola de judicialización
Este nivel de asfixia financiera en el cual se encuentran más del 60% de las familias argentinas proyecta un impacto directo en los Tribunales. La judicialización de las deudas de consumo se ha convertido en el nuevo campo de batalla legal.
Los consumidores sobreendeudados deberán transitar ese camino durante este 2026, si no se empieza a trabajar en normativas especiales que aborden esta problemática, donde no solo se cuestione la responsabilidad de los proveedores financieros en la forma en que se otorgan los créditos, sino que también se trabaje en la prevención y en la educación financiera de las familias consumidoras.
Si bien no hay mucha información desde el Poder Judicial respecto a la problemática social del sobreendeudamiento de los consumidores y la judicialización, recientemente Ricardo Orellano, Titular del Quinto Juzgado de Paz, de la Provincia de San Juan, sostuvo que «los juicios ejecutivos por cobro de deudas contra consumidores crecieron un 54,4% el último año«.
En esa misma línea, desde la Oficina de Defensa del Consumidor de la Municipalidad de Junín, a cargo de la Dra. Alejandra Tomasone, se publicó un informe del cual se desprende que «el fuerte aumento de la morosidad en créditos familiares es uno de los mayores reclamos que se registran en la actualidad».
En el mismo sentido, continuó: «Antes, el crédito se destinaba para la compra de electrodomésticos, esparcimiento o bienes de valor. Hoy, se usa para financiar gastos corrientes (compra de alimentos y pagar servicios públicos)».
Sobre esta problemática, la Mesa de Entradas de Expedientes Judiciales del Departamento Judicial de Junín, le informo al diario Democracia que «entre el año 2024/2025 los juicios ejecutivos subieron un 65%, llegando a su máximo nivel en cuatro años«.
Frente a este panorama, el sobreendeudamiento familiar en Argentina ya no es un problema individual y financiero, sino un conflicto de orden público y social. Sin un marco legal que regule este conflicto y limite el hostigamiento, la judicialización masiva saturará el sistema, dejando a miles de personas en una situación de exclusión e indefensión permanente.