En Santiago del Estero, los pibes vencieron 2-1 a Uzbekistán, con goles de Véliz y Carboni. Pudo ganarlo por más, pero también pudo no ganarlo. El martes va ante Guatemala para acercarse a octavos.

Lo más valioso acaso haya sido la capacidad de sobreponerse después de empezar abajo: a los 23 minutos, Makhmudjon Makhamadjonov, habilitado por Valentín Gómez, el central izquierdo que había levantado la mano para pedir offside, aprovechó el hueco que dejó Federico Gomes Gerth en el primer palo y le puso mute al estadio. El fantasma de la eliminación en la primera fase en el Sudamericano de Colombia en enero -la no clasificación al Mundial que sería Indonesia- sobrevoló a la selección Sub 20. Fueron tres minutos de un thriller. Hasta que Agustín Giay, flojo en el gol de Uzbekistán, pero mejor en ataque, le sirvió un centro en la cabeza a Alejo Véliz, el 9 (los números, esta vez, coinciden con las posiciones que usamos para señalarlas en Argentina). Y Véliz, entonces, metió un gol de 9, un cabezazo que sobrepasó los 196 centímetros de Otabek Boymurodov, que intentó sacarla por encima del travesaño pero la mandó adentro. Al minuto, el árbitro cobró un penal para Uzbekistán, pero después de ver la jugada en el VAR, lo anuló. “No penalty”, le dijo a todo el estadio el francés François Letexier, que estrenó la modalidad en el Mundial Sub 20.
“Uzbekistán fue un rival difícil. Era el campeón de Asia. Lo enfrentamos el año pasado y nos trajo muchas complicaciones. Es importante empezar ganando para la confianza y para seguir creciendo”, dijo Mascherano, el entrenador de la Sub 20 que había puesto en la mesa su renuncia después del Sudamericano, convencido luego de seguir por Claudio Tapia, el presidente de la AFA, y hasta por Lionel Scaloni, el entrenador campeón del mundo en Qatar 2022. “Por momentos -agregó Mascherano- vimos la línea de juego que queremos. Nunca tuve la oportunidad de jugar fútbol juvenil con la cancha llena. Les dije a los chicos que disfrutaran más allá de que es una responsabilidad. Y a mí tampoco nadie me va a quitar la posibilidad de disfrutar de entrenar a estos chicos”.
En la libreta de apuntes, anotamos como positivo las actuaciones del Colo Barco, el lateral izquierdo de Boca, y Carboni, el mediapunta del Inter, mudado a Italia a los 13 años tras jugar en las infantiles de Lanús. Fueron los de rendimientos más regulares (les sumamos las gambetas endiabladas de Brian Aguirre, el puntero de Newell’s, y los ingresos de Federico Redondo e Ignacio Miramón). En la hoja de lo negativo, errores no forzados, en la salida, pases que terminan en el rival, en contraataques o, directamente, en goles, situaciones que ya quedaron a la vista en el Sudamericano. Es cierto, todo debut carga con una cuota de nerviosismo. Hubo ansiedad en muchos juveniles que jugaron su primer partido profesional en la Argentina. Y, al fin de cuentas, la Sub 20 no deja de ser una categoría todavía formativa. Después del partido del martes ante Guatemala, la selección cerrará el grupo el viernes ante Nueva Zelanda en San Juan. Con un gol dibujado, de Valentines, de zurdos, Argentina destrabó el debut ante Uzbekistán y ratificó que tener huevos es animarse a jugar.
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