Murió Antonella Lualdi, ícono de la era dorada del cine italiano

Construyo una gran carrera como actriz y también como cantante. Dejó su impronta inolvidable en clásicos como "Canzoni per le Strade", "Hablemos de mujeres" y "Un caso di coscienza”, entre muchos otras.

Ícono del gran cine italiano, falleció este jueves la actriz y cantante Antonella Lualdi, a los 92 años en Roma, dejando detrás una carrera que fue parte del espléndido cine italiano con papeles en filmes populares como «Canzoni per le Strade», de Mario Landi.

Nacida un 6 de julio en Líbano bajo el nombre de Antonietta De Pascale, pero con una vida artística entera en Itlaia, la actriz supo rivalizar artísticamente y en el ideario colectivo con colegas de la talla de Gina Lollobrigida y Sophia Loren en los 50 y 60.

Su primera aparición en pantalla grande fue junto a Orson Wells en «El príncipe de los zorros», de Henry King, en la que el maestro de la dirección encarnó al malvado César Borgi; pero fue Mario Mattoli quien la convirtió en protagonista con «Signorinella» (1949), rodado al natural, según las reglas del neorrealismo, pero avalado por un elenco de veteranos del cine y el teatro, recodó la agencia Ansa.

La notable filmografía de Lualdi

Para Lualdi, sin embargo, ese set tuvo un aspecto privado mucho más importante: conoció a Franco Interlenghi, el protagonista de «El limpiabotas» (Vittorio De Sicca), que fue el hombre de su vida y se casó con ella en 1955. La pareja permaneció unida hasta la muerte del actor (en 2015) y tuvo dos hijos: Antonellina y Stella.

Así, llegó al set de películas como «È più facile che un cammello…» (Luigi Zampa), «È arrivato l’accordatore» (Duilio Coletti), «La cieca di Sorrento» (Nick Nostro), «Solo per te Lucia» (Franco Rossi) y «Canzoni, canzoni, canzoni» (Domenico Paolella, con Alberto Sordi y su marido Interlenghi), películas aplaudidas por el público, pero esquivas a la crítica.

Lualdi gozaba de una gran popularidad en los 60, pero ella deseaba pasar hacia otro tipo de arte. Forjó amistad con los hermanos Totó y Federico Fellini y comenzó a frecuentar círculos más intelectuales de la reconstruida Italia de pos guerra. En esa década, Vittorio Cottafavi la llamó para «El hijo del Cid»; Franco Brusati para «Il disordine»; Ettore Scola para «Hablemos de mujeres», con Vittorio Gasman, y Giovanni Grimaldi para «Un caso di coscienza».

Sin embargo, no se quedó con su rol de actriz, sino que entre 1973 y 1988 grabó nueve simples y el disco «Attim». En 2018, editó «Voyages Extraordinaires», con Alessandro Orlando Graziano, su hija Antonella Interlenghi, y Beatrice Sanjust.

Su última aparición en la pantalla grande fue en 2010, con un pequeño papel en «La bella societa», de Gian Paolo Cugno, donde compartió elenco con, entre otras, Maria Grazia Cucinotta, heredera, de alguna manera, de lo que supo significar la figura y el talento de Lualdi.

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