La canadiense Catherine O’Hara fue una actriz, comediante, guionista y voz reconocida por su versatilidad en cine, televisión y animación. Su muerte a los 71 años, tras una breve enfermedad, marcó el final de una carrera de más de cinco décadas que atravesó distintos formatos y estilos, desde la improvisación teatral hasta la comedia televisiva de alcance global.
Formada en Toronto, O’Hara dio sus primeros pasos en el circuito de la improvisación. En 1974 se incorporó a The Second City, la influyente compañía canadiense que funcionó como semillero de actores y guionistas. De ese espacio surgió Second City Television (SCTV), el programa que la dio a conocer en la televisión norteamericana. Allí combinó actuación y escritura en sketches satíricos y paródicos, una doble tarea que fue reconocida con un premio Emmy por guion en 1982.

Durante los años 80 amplió su trabajo en cine con papeles de reparto en producciones de distinto perfil. Actuó en After Hours, de Martin Scorsese, y en Beetlejuice, de Tim Burton, donde interpretó a Delia Deetz, uno de los personajes más recordados del film. Ese período consolidó su lugar como actriz de carácter, con una comicidad basada en el gesto, la voz y el timing.
El reconocimiento masivo llegó en 1990 con Mi pobre angelito y su secuela, donde interpretó a Kate McCallister, la madre del niño que queda solo en su casa durante las fiestas. Las películas se convirtieron en éxitos internacionales y fijaron su rostro en la memoria popular, especialmente para el público que no seguía su trabajo previo en la comedia televisiva. Sin embargo, ese rol no definió el conjunto de su carrera, que continuó desarrollándose en proyectos menos visibles pero más influyentes.
O’Hara, comedia e improvisación
A lo largo de los años 90 y 2000, O’Hara mantuvo una colaboración sostenida con el director Christopher Guest en una serie de comedias construidas sobre la improvisación y el trabajo coral, como Waiting for Guffman, Best in Show, A Mighty Wind y For Your Consideration. En esos films, su formación inicial fue central para la creación de personajes complejos dentro de estructuras narrativas flexibles, donde el humor surgía del intercambio entre intérpretes.
Su trayectoria incluyó además una extensa labor como actriz de voz en cine de animación. Participó en títulos como The Nightmare Before Christmas, Over the Hedge, Monster House, Frankenweenie y Chicken Little, aportando su registro vocal a personajes secundarios pero reconocibles.

En la década de 2010, su carrera tuvo un nuevo punto de inflexión con la serie Schitt’s Creek. Allí interpretó a Moira Rose, una ex actriz de telenovelas obligada a reinventarse tras perder su fortuna. El personaje, construido a partir de decisiones vocales y gestuales muy precisas, se convirtió en uno de los más destacados de la serie y le valió premios de la industria, incluido el Emmy, además de un reconocimiento crítico que amplió su público.
A lo largo de su carrera, Catherine O’Hara evitó el estrellato clásico y construyó su lugar desde el oficio y el trabajo colectivo. Su legado se apoya menos en un papel aislado que en una trayectoria coherente, capaz de conectar la sátira televisiva de los años 70, el cine familiar de alcance global y la comedia contemporánea de prestigio.
