Murió Eusebio Poncela, gran actor español recordado en la Argentina por la película «Martín (Hache)»

Figura del cine ibérico y protagonista de "La ley del deseo" de Almodóvar, vivió en Buenos Aires en los '90. También se convirtió en un referente local por su participación en el clip de "Matador", el gran hit de Los Fabulosos Cadillacs.

El cine español perdió a una de sus figuras más singulares: Eusebio Poncela, fallecido en Madrid a los 79 años. Reconocido como un intérprete de riesgo, dueño de una intensidad poco común, en Argentina dejó una marca imborrable gracias a Martín (Hache), la película de Adolfo Aristarain estrenada en 1997. Allí interpretó a Dante, un dramaturgo mordaz, homosexual y desbordado, amigo del personaje de Federico Luppi. Con esa composición inolvidable, que funcionaba como espejo crítico y cómplice en la historia, Poncela se ganó el reconocimiento del público local y pasó a integrar la memoria afectiva de nuestro cine.

La relación del actor con la Argentina iba más allá de la pantalla. En la década del noventa eligió vivir un tiempo en Buenos Aires, en un intento por alejarse de los excesos y atravesar un proceso de desintoxicación. Esa estadía lo vinculó de manera directa con la cultura porteña y derivó en una de sus apariciones más inesperadas: en 1993 fue protagonista del videoclip “Matador”, clásico inoxidable de Los Fabulosos Cadillacs. Con su aire de fugitivo en clave de cine negro, Poncela aportó al video una densidad dramática que trascendió lo musical.

Poncela y Luppi, en Martín (Hache).

Poncela y el teatro de los ’70

Formado en el teatro de los setenta, su rostro anguloso y su voz grave lo convirtieron rápidamente en un actor de culto. La película que primero le dio ese estatus fue Arrebato (1979), de Iván Zulueta, un título que se transformó en obra de referencia para generaciones cinéfilas. A nivel internacional, el gran salto llegó con Pedro Almodóvar: en La ley del deseo (1987) compartió pantalla con Antonio Banderas y Carmen Maura, en una historia que desafió los tabúes sobre deseo y homosexualidad y consolidó la fama del director manchego.

Dante era un un dramaturgo mordaz y desbordado.

También brilló en la televisión española, en especial con la serie Los gozos y las sombras (1982), adaptación de la novela de Gonzalo Torrente Ballester, que lo convirtió en figura reconocida en su país. Pero siempre fue en el cine donde desplegó su magnetismo más intenso. Además de los títulos ya mencionados, destacan sus papeles en Intacto (2001) y El misterio Galíndez (2003), interpretaciones cargadas de ambigüedad y dramatismo.

En la Argentina, su Dante de Martín (Hache) quedó como uno de los personajes más entrañables del cine de los noventa: un hombre lúcido, irónico y vulnerable. Para muchos espectadores locales, esa actuación fue la puerta de entrada a la filmografía de Poncela y el motivo por el que su nombre se asocia de inmediato a la historia de nuestro cine.

Su muerte en Madrid provocó tristeza en ambos lados del Atlántico.

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