El 3 de enero quedará en la historia, no sólo de Venezuela, sino de todo el continente. Después de años de bloqueos, intentos de invasión, ahogo económico y robo de activos, el gobierno de Estados Unidos decidió invadir territorio venezolano y secuestrar al presidente. ¿Fue la primera vez que el territorio latinoamericano vio al ejército norteamericano entrar con helicópteros y bombas a países Latinos? No, los siglos XIX y XX fueron testigos de la dominación y colonización de Cuba, de Nicaragua, de El Salvador, de República Dominicana… Siempre con el objetivo de implantar dictaduras para apropiarse de los recursos naturales y la completa dominación del continente. Cada pueblo desarrolló sus luchas populares y algunos vieron gobiernos que elevaron la vida de sus pueblos.
Pero la historia nunca va en línea recta, sino que sufre avances y retrocesos. Ahí llegaron los años ‘70 con la implementación de dictaduras, con su manto de desapariciones y muertes. Años después, y por medio de grandes luchas populares, llegaron a los gobiernos latinoamericanos, en los que los “presidentes que se parecían a sus pueblos”. Néstor y Cristina Kirchner, Evo Morales, Rafael Correa, Lula Da Silva les devolvieron orgullo e identidad a sus pueblos. Pero los grandes poderes imperiales no tardaron en atacar y perseguir a los respectivos gobernantes. Las políticas de lawfare se implementaron en el continente con consecuencias de cárcel para Lula y para Cristina, el exilio de Rafael y persecución a Evo.
Pero indudablemente ningún país fue y es atacado como Venezuela. Más de un millar de sanciones económicas desde EE UU y la UE, paro petrolero con pérdidas de U$S 20 mil millones (2000-2002), golpe de Estado al comandante Hugo Chávez (2002), robo de activos, el oro, Citgo (subsidiaria petrolera de PDVSA, en EE UU). Hasta las últimas sanciones extremas como bloqueo marítimo, bombardeo de botes con excusas de narcotráfico. Hasta llegar al 3 de enero con la invasión y secuestro del presidente Nicolás Maduro y Cilia Flores. El mandatario acusado de narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y posesión de ametralladoras. El cargo más grave fue el primero: ser el líder del Cártel de los Soles. Pero dicho cargo se “cayó” a las 24 horas de la presentación del venezolano en la Corte Distrito Sur, en Manhattan. El mismo Juez Alvin Hellerstein, reconoció que El Cártel de los Soles jamás existió. Recordemos que en 2020 un Gran Jurado estadounidense mencionaba el Cártel de los Soles 32 veces y apuntaba a Maduro, como líder del grupo criminal.
La audiencia en la Corte, para presentación de cargos se llevó a cabo el 5 de enero ante 100 personas: 30 eran periodistas. Al finalizar el primer encuentro expresaron su sorpresa por la actitud de Nicolás Maduro. Según uno de los reporteros de la Cadena Telemundo, “entró a la Sala, miró a todos y dijo: “Happy New Year, tres veces. Cuando el juez le preguntó por su identidad, el presidente bolivariano dijo: “Soy Nicolás Maduro, presidente de la República Bolivariana de Venezuela y soy un prisionero de guerra. El ejército norteamericano me secuestró en mi casa, en Caracas”.
La dignidad y tranquilidad de Maduro fue destacada por la mayoría de los medios. Mientras dentro de la Corte, el presidente y su esposa, la diputada Cilia Flores declaraban, en las calles habían miles de personas apoyando a la pareja presidencial, Pero no sólo manifestaron en NY sino en 74 ciudades del país. Se observaban carteles con las consignas: “Saquen sus manos de Venezuela“ y “No más sangre por petróleo”.
No se sabe cuánto tiempo durará el juicio, la próxima audiencia será el 17 de marzo. Mientras tanto, el mundo está pendiente de él, y de Venezuela, que como el Ave Fénix, renace de sus cenizas. Dimitri Medvedev, expresidente de Rusia, dijo sobre Maduro: “Lo quisieron presentar como un narcoterrorista y lo volvieron el Mandela latinoamericano, un héroe”.