La actriz estadounidense Natalie Portman volvió a poner en debate la falta de reconocimiento hacia cineastas mujeres en las principales premiaciones y destacó a Belén, la película argentina dirigida por Dolores Fonzi como un síntoma de ese desequilibrio.
En plena temporada de premios de 2026, una vez más quedó en evidencia la escasa presencia de mujeres en las categorías centrales de los Premios Oscar, en especial en Mejor Dirección. La situación fue señalada con claridad por Natalie Portman, ganadora del Oscar y una de las voces más consistentes en los debates sobre equidad de género dentro de la industria cinematográfica.

Durante la promoción de su nueva película The Gallerist, Portman reflexionó sobre las nominaciones del año y cuestionó los criterios de selección de la Academia. Según explicó, muchos de los trabajos que más la impactaron en los últimos meses quedaron directamente fuera de las categorías principales, pese a haber tenido recorrido en festivales y una recepción crítica destacada.
“Las mejores películas que vi este año fueron realizadas por mujeres”, afirmó la actriz, y remarcó que la ausencia de directoras en las listas finales no responde a una falta de talento o de propuestas, sino a estructuras de evaluación que todavía operan con parámetros antiguos. En ese contexto, Portman mencionó varios títulos dirigidos por mujeres que no lograron atravesar el filtro de los grandes premios, entre ellos Sorry, Baby, El testamento de Ann Lee y Belén.
La mención a Belén, la película argentina dirigida y protagonizada por Dolores Fonzi, tuvo especial repercusión. El film había sido preseleccionado para competir en la categoría de Mejor Película Internacional, pero finalmente no logró ingresar en la nómina definitiva. Aun así, la obra tuvo circulación en festivales y fue reconocida por asociaciones de críticos, lo que refuerza la idea de una distancia cada vez más marcada entre el cine que genera impacto artístico y el que logra instalarse en la temporada de premios.
Portman y la barrera contra las mujeres
Para Portman, el problema excede ampliamente a una edición puntual de los Oscar. Según señaló, las barreras aparecen en todas las instancias del proceso industrial, desde el acceso a la financiación hasta la visibilidad en festivales y campañas de promoción, factores que terminan influyendo de manera decisiva en las votaciones de la Academia.

El señalamiento de la actriz se suma a un reclamo más amplio que atraviesa al cine contemporáneo, donde distintas realizadoras y figuras de la industria vienen advirtiendo que la diversidad que se celebra en el discurso no siempre se traduce en reconocimiento concreto. En ese marco, la reivindicación de películas como Belén funciona también como un llamado de atención sobre las miradas que quedan sistemáticamente fuera del centro de la escena.
A pocas semanas de una nueva ceremonia de los Oscar, las palabras de Portman vuelven a instalar una verdad incómoda para Hollywood: cómo es posible que, en un año marcado por producciones dirigidas por mujeres, las instancias de mayor visibilidad sigan siendo terreno casi exclusivo de los mismos nombres de siempre.