El asfalto de las inmediaciones del Congreso volvió a teñirse de violencia contra la prensa, despertando los peores fantasmas para la familia de Pablo Grillo. A once meses de que un gendarme le disparara un cartucho de gas lacrimógeno en la cabeza, cambiando su vida para siempre, sus allegados alzaron la voz para repudiar el ataque y la detención de Facundo Tedeschini, camarógrafo de A24, durante la cobertura de la protesta ambientalista contra la Ley de Glaciares.

Para los Grillo, lo ocurrido este jueves no es un hecho fortuito ni un exceso individual, sino la ejecución de un «método» sistemático. En una durísima carta abierta, denunciaron que la incapacidad de los efectivos para distinguir a un trabajador de prensa identificado de una amenaza real no es falta de formación, sino una estrategia deliberada para garantizar la impunidad de los operativos. «Si un uniformado no distingue, lo que hay es una decisión operativa de no distinguir», sentenciaron, remarcando que el objetivo final es la eliminación de testigos incómodos.

Fabián Grillo, padre del fotoperiodista, vinculó directamente el accionar policial con el discurso oficial. En declaraciones televisivas, cuestionó con dureza a las autoridades del Ministerio de Seguridad, señalando que se intenta «corregir la mentira con otra mentira», tal como ocurrió en el caso de su hijo. La familia subrayó que cada lente rota y cada comunicador esposado representa una agresión a toda la sociedad, a la que se le niega el derecho básico de ver y saber qué está ocurriendo en la vía pública.

Carta abierta de la familia de Pablo Grillo

La historia se repite en el mismo escenario. A la opinión pública y a las autoridades responsables de nuestra seguridad:

Como familia, hoy sentimos que el tiempo se detuvo. Ver las imágenes del camarógrafo de A24, Facundo Tedeschini, siendo golpeado, gaseado y esposado en las inmediaciones del Congreso, nos produjo un nudo en el estómago que conocemos muy bien. Es el mismo asfalto, es la misma plaza y es la misma violencia que, hace casi un año, cambió para siempre la vida de nuestro hijo y hermano, Pablo Grillo.

El «Método» por encima del error Lo ocurrido hoy no puede ser leído como un hecho aislado o el simple «exceso» de un efectivo distraído. Cuando la agresión a la prensa se vuelve una constante en cada operativo, estamos ante un método. La falta de profesionalismo de las fuerzas de seguridad no es un accidente: es la herramienta necesaria para anular la mirada externa. Si un uniformado no es capaz de distinguir a un trabajador de prensa identificado de una amenaza, lo que hay es una decisión operativa de no distinguir.

Las cámaras no delinquen, revelan la verdad A Pablo lo atacaron mientras hacía su trabajo. Hoy, a Facundo le pasó lo mismo. ¿Cuántas lentes más tienen que romperse para que entiendan que el periodismo no es un enemigo? La falta de formación y el desprecio por los protocolos mínimos de actuación demuestran que no se busca el orden, sino la impunidad de un operativo sin testigos. Un profesional de la seguridad debe ser el primero en garantizar la transparencia; cuando se dedica a perseguir cámaras, está incumpliendo su deber básico.

Exigimos Justicia y Respeto No vamos a callarnos ante la repetición de esta historia. La democracia se debilita cada vez que una lente se apaga por la violencia de un Estado que debería protegerla. Exigimos justicia por lo que le pasó a Pablo, libertad para los trabajadores detenidos hoy y un compromiso real con la libertad de expresión.

El derecho a informar y ser informados es la base de nuestra sociedad. Sin cámaras que revelen la verdad, solo queda el silencio y la arbitrariedad.

Justicia y verdad por Pablo Grillo. Que no vuelva a pasar. Libertad de prensa siempre.

Familia Grillo