El jueves se dio a conocer una operación de prensa que busca desacreditar a una parte de la prensa opositora al gobierno. La operación acusa a esos medios –entre los cuales se encuentra Tiempo– de formar parte de una red de comunicación pagada por Rusia –sí, así como lo leen- para difundir noticias negativas, reales y falsas, respecto del gobierno de Javier Milei.

La operación señala que fueron seis las notas publicadas por Tiempo en 2024 que habrían formado parte de ese engranaje. Pero cualquiera que vea esos artículos los va a encontrar similares y en línea con otros miles de textos, piezas de redes sociales y videos que hemos publicado desde diciembre de 2023. En todos ellos sobresale una visión crítica, o muy crítica, de la orientación del gobierno.

Pero esto también sucedió antes, cuando Milei era diputado nacional: Tiempo remarcó su nulo desempeño como legislador, el acto demagógico que representaba el sorteo de su dieta, la enorme duda que existía sobre el origen de sus ingresos, su vínculo con la criptoestafa de CoinX, sus planteos autoritarios y la total insolvencia de su pensamiento económico.

Es decir, Tiempo viene informando desde mucho antes de 2024 acerca del nefasto plan político y social de Milei. No necesitó de dinero ruso para hacerlo porque quienes integramos esta cooperativa somos de aquí, conocemos a nuestro pueblo y a sus enemigos. Y no somos neutros en la decisión que hemos tomado acerca de la vereda que debemos ocupar: Tiempo nació en la lucha y sobrevivió gracias a la solidaridad de miles de personas. De allí surgió esta comunidad de intereses mutuos, de defensa colectiva, de periodismo autogestionado, que sostenemos día a día y que este mismo mes cumple diez años de sólida existencia.

Las operaciones de prensa que apuntan a buscar réditos políticos tienen patrones que se cumplen una y otra vez. Es como si estuvieran condenadas a mostrar la hilacha. Y ésta no es la excepción. Una de esas pautas es la de desviar la atención, buscar imponer un tema en la agenda pública y, muy importante, salvar al que se encuentra contra las cuerdas.

Milei está contra las cuerdas. Su gobierno pasa por el peor momento, la adhesión popular flaquea y los escándalos de corrupción gubernamental copan las conversaciones. El fiscal Taiano podrá retener el tiempo que quiera una prueba central de la estafa $Libra que compromete de manera crucial al presidente y su hermana, Karina. Pero allí está el periodismo para revelar aquello que se intentó ocultar.

El jefe de Gabinete Adorni puede amenazar a periodistas, pero el periodismo muestra cómo sube displicente a un jet para embarcarse junto con su familia en un vuelo privado hacia Punta del Este.

Milei y su ministro Caputo podrán decir a viva voz que la economía argentina sube como pedo de buzo. Pero Tiempo reflejará en su información cotidiana cómo se deteriora cada vez más la calidad de vida de millones de trabajadores, cómo el salario pierde poder adquisitivo ante una inflación que el propio gobierno alimenta, cómo campean los despidos, cómo se destruye el aparato productivo del país.

Estamos en presencia de un gobierno que no precisa de los rusos para quedar en evidencia. La nefasta alineación automática con EE UU e Israel, la destrucción del respaldo estatal a la cultura popular, la crueldad infinita para aplicada contra este pueblo son hechos concretos. Tiempo los ha mostrado y seguirá haciéndolo. Ese es nuestro deber. «