«Desde la década de 1960, Cuba ha servido como el principal patrocinador estatal del extremismo racial de izquierda en los Estados Unidos”, dice en un posteo en X el Departamento de Estado, en una manera de reforzar el extenso informe presentado horas antes en el que denuncia que el gobierno de la isla llevó a cabo una campaña de espionaje en suelo estadounidense durante casi «siete décadas», que utilizó sus misiones diplomáticas como bases operativas para reclutar a jóvenes en universidades de ese país que, con el tiempo, habría llegado a las más altas del Gobierno, causando un daño «incalculable» a la seguridad nacional.
Since the 1960s, Cuba has served as the premier state sponsor of left-wing racial extremism in the United States. pic.twitter.com/AhVAoWZ3pm
— Department of State (@StateDept) July 20, 2026
El informe publicado por el Departamento de Estado, llamado ‘Cuba, la capital del comunismo del siglo XXI‘, señala que las universidades son los «principales objetivos de las actividades subversivas de Cuba, ya que constituyen un terreno fértil para reclutar a jóvenes con afinidad ideológica que, con el tiempo, ascenderán a puestos de influencia, poder y acceso privilegiado».
«Tanto los análisis de Inteligencia de EEUU como los testimonios de desertores de la Dirección de Inteligencia han confirmado que la Inteligencia cubana considera la infiltración en las universidades estadounidenses una prioridad absoluta«, puntualiza, agregando que el objetivo son «estudiantes de izquierda políticamente comprometidos que estudian en las universidades de élite estadounidenses”.
Este informe representa un paso más en la ofensiva de la administración de Donald Trump sobre América Latina, que se esboza desde la Doctrina Monroe 2.0 que presentó en diciembre del año pasado y que se puso en marcha en el Caribe primero bombardeando barcazas donde, dijo, se transportaban drogas a EEUU y luego secuestrando al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y a su esposa.
La Casa Blanca profundizó también las sanciones y amenazas contra Cuba y la semana pasada el secretario de Estado, Marco Rubio, anunció una iniciativa global contra “el terrorismo de izquierda”, una remake en la región del Plan Cóndor al que el canciller argentino se sumó en la presentación con mucho ímpetu.
Para el periodista y analista Ben Norton, este informe y la propuesta del Secretario de Estado hablan del regreso del macartismo. “Retrata maliciosamente a los principales grupos de izquierda en EE. UU. como supuestos grupos de fachada para Cuba. Esto forma parte de un intento autoritario, liderado por Marco Rubio, de criminalizar y perseguir a los grupos de izquierda que se oponen a los crímenes del imperio estadounidense en casa y en todo el mundo”. Y agrega: “Algunas de las organizaciones que están siendo blanco en esta represión fascista son CODEPINK, the People’s Forum, DSA, Black Alliance for Peace, the National Lawyers Guild y Pastors for Peace.
McCarthyism is back:
— Ben Norton (@BenjaminNorton) July 20, 2026
The US State Department just published an insane, McCarthyite report that maliciously portrays leading left-wing groups in the US as supposed "front groups" for Cuba.
This is part of an authoritarian attempt, led by Marco Rubio, to criminalize and persecute… pic.twitter.com/Il5PEyvipD
Lo interesante del informe presentado este lunes es que reconoce que “las constantes limitaciones de recursos de una economía pequeña y sometida a un embargo”, por lo que el reclutamiento no representa para los “espías” cifras significativas ”más allá de reembolsos ocasionales por gastos operativos” y añade el dato clave: “la Inteligencia cubana ha aprovechado un modelo de reclutamiento alternativo basado en la lealtad ideológica». En pocas palabras, no lo hacen por dinero.
Entre los ejemplos para hablar de una red de espionaje cubana dentro de Estados Unidos, el documento aporta el caso de la “puertorriqueña de la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA) de Estados Unidos, Ana Belén Montes, condenada por espionaje en 2001 al revelar planes militares secretos de Estados Unidos. Según el informe, esta filtración habría causado la muerte de un oficial de las Fuerzas Especiales estadounidenses en El Salvador.
Otro caso es el del exembajador estadounidense Víctor Manuel Rocha, entre otros destinos, en Argentina –condenado por espionaje por ser un agente encubierto de La Habana– o los casos de Walter Myers y su esposa Gwendolyn Myers, sentenciados de igual forma por las mismas razones.
«En 2003, el Gobierno estadounidense expulsó a 14 diplomáticos cubanos de las sedes de Washington y Nueva York por participar ‘en actividades consideradas perjudiciales para Estados Unidos al margen de sus funciones oficiales’, un eufemismo diplomático para referirse al espionaje», señala el informe, que no destaca especialmente la reanudación de relaciones entre EEUU y Cuba que promoví-o en 2015 el entonces presidente Barack Obama. .
ALG con Europa Press