Ping pong con Pablo Bernaba, del Quinteto Negro La Boca: “El tango es lo más rockero que hay”

Por: Nicolás Peralta

Es bandoneonista, compositor y ocasional cantor. Cree en la intuición, el cambio y la noche como territorio creativo.

El Quinteto Negro La Boca nació a mediados de 2008, con la intención de darle una nueva mirada al tango. Desde entonces, el grupo transitó una permanente exploración de distintos géneros que derivó en una sonoridad propia. «Pero nada fue planeado, se fue dando», comenta Pablo Bernaba, su director, quien se define como bandoneonista y compositor con vicios de cantor. En la actualidad, la formación atraviesa un proceso de metamorfosis estilística que incorpora la milonga, el rap, el punk, el reggae, el ska, el blues y la música urbana. Esa versatilidad también la llevó a compartir proyectos con músicos como León Gieco, Miguel Cantilo, Miss Bolivia, Ivonne Guzmán, Willy Bronca y Julieta Laso.

La agrupación se presentará el viernes 7 de agosto a las 21 en Casa Colombo (Gallo 557).

 -¿Por qué el bandoneón?

-Siempre me gustó su sonido, su complejidad. Es algo único. Yo empecé con la guitarra eléctrica, un poco de teclados, pero me pasé al fueye y no pude volver.

-¿Cómo se fue dando el cambio en la sonoridad de tu grupo?

-Desde el año pasado venimos con un cambio de formato más profundo. Te diría que nos volcamos al rock alternativo.  Tenemos batería, teclado, bandoneón y dos voces. Fue un proceso que llevó tiempo y se dio naturalmente. La música te va mostrando el camino.

El Quinteto Negro La Boca nunca se detiene.

-¿Pero el tango siempre está?

-Claro. Es que el tango es lo más rockero que hay.

-¿Hay una clave para durar tantos años?

-No hay secretos. Creo que influye mucho la cuestión humana y lo motivacional. Que un disco sea distinto del otro, plantearse nuevos desafíos, irse transformando, no quedarse en una monotonía cómoda. 

Barrio de La Boca.

-¿Qué es el barrio de La Boca para vos?

-Tiene un aura única. Siempre está presente, es parte de mi identidad desde el día en que se eligió el nombre del grupo. Es mi lugar en el mundo.

-¿Cómo te acercaste a la música?

-Siempre escuché mucha música, pero en mi familia no había músicos. Me gustaba el rock, pero siempre fui abierto y cuando me enganché con el tango, no me soltó más.

“Parade amoureuse”, de Francis Picabia, ícono del dadaismo.

-¿Qué otro arte te influyó?

-La plástica. Estudié y me gusta la historia del arte. Me marcaron mucho las acuarelas del siglo XX y el dadaísmo, que es precursor del punk. O, mejor dicho, el punk de la plástica. Creo que en la plástica las vanguardias aparecen 30 años antes que en otras artes, como la música o el cine.

-¿Qué otro estilo te gusta?

-Me gustan también mucho los impresionistas, todos los del siglo XIX. Es difícil de explicar, pero tengo un pensamiento muy plástico a la hora de crear y después lo vuelco en ideas musicales.

“Impression, soleil levant”, de Claude Monet.

-¿Qué tarea hogareña es tu predilecta?

-Soy de arreglar, de meter mano si algo no funciona o hay que hacer una refacción. Pintar o arreglar algo que se rompe. No es que sea MacGyver, pero me doy maña. Me gusta mucho cocinar y hacer asado cuando se puede.

-¿Cuál es tu plato emblema?

-Me sale bien el arroz con pollo. No es nada gourmet. Voy a lo popular: el puchero, fideos con manteca,  milanesas, el puré de papa. Después, todo lo que sea asado a las brasas.

Otro elisir.

-¿Y tu bebida favorita?

-Yo soy del whisky. Mis preferidos son el escocés y el single malt. No coincido para nada con el Coco Basile en que el Blue Label es el mejor. Me gusta el Macallan. Para mí es el mejor. Pero hay muchos.

-¿Qué actividad física te gusta?

-Estuve haciendo boxeo recreativo bastante tiempo. Pero tuve unos temas con el codo y empecé a ir a nadar. Me sirve también para tocar, porque después de una hora ya termino fusilado. Hay un despliegue físico en los recitales, así que es una gimnasia necesaria. Bayer me decía, entre otras cosas, que me tenía que entrenar para hacer lo que hago.

Osvaldo Bayer, símbolo y refererente.

-¿Cómo conociste a Osvaldo Bayer?

-Fue en una charla que dio en una facultad, en 2010. Obvio que ya lo conocía desde antes, por eso me acerqué en un momento para ofrecerle hacer un tema: «Severino», la milonga que hicimos para el Quinteto sobre el anarquista Di Giovanni. Se enganchó, por supuesto, y a partir de ahí empezó una amistad. Fueron sus últimos años, pero fue bastante intensa. Era un faro y nos marcó ideológicamente.

La nueva encarnación del quinteto.

-¿Qué momento del día preferís?

-Soy de la noche. Obvio que depende para qué. Pero no me emociona para nada madrugar. -¿Cómo imaginás el futuro?

-No soy muy optimista. Creo que la humanidad está sobrevalorada por la misma humanidad. Tengo hijos, me gustaría que puedan estar bien, obvio, pero no soy optimista: el futuro está jodido.«

Ping pong con Pablo Bernaba

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