Luego de haber firmado el acuerdo comercial con Estados Unidos, y en medio de las expectativas por el futuro del mismo luego de la resolución de la Corte Suprema estadounidense, el canciller Pablo Quirno asistirá al Congreso para exponer sobre los detalles del entendimiento más importante del gobierno de Javier Milei. Así lo confirmaron fuentes oficiales a este diario, al tiempo que reconocieron que sólo algunos de los puntos rubricados en la alianza comercial serán tratados en el parlamento para lograr su aplicación plena.
Al igual que lo hizo semanas atrás el Secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Fernando Brun, el ministro y ex secretario de Finanzas se presentará en los próximos días ante los integrantes de las comisiones de Relaciones Exteriores, presidida por la diputada Juliana Santillán, y Mercosur, conducida por el bullrichista, Damián Arabia. La decisión del oficialismo de que Quirno asista al Congreso, en tanto, llega en medio de los reclamos del bloque de Unión por la Patria que, a través de Eduardo Valdés, impulsaron un proyecto de resolución para que el canciller se presente ante el parlamento.

Semanas atrás, desde el oficialismo habían dejado trascender que avanzarían en la implementación de algunas medidas específicas del orden administrativo -como la simplificación de trámites o cambios en las licencias de exportación- sin que las mismas sean tratadas dentro del Congreso. La intención, explicaban por entonces, era mostrar resultados veloces y concretos para afianzar la decisión política de acordar con el estado norteamericano. El plan era aplicarlas vía decreto o resoluciones, a fin de “ahorrar tiempo” y evadir con cintura los tiempos legislativos.
Si bien el plan sigue siendo evitar este paso, en el Gobierno saben que el acuerdo debe ser tratado y aprobado por ambas cámaras, tal como ocurrió con el del Mercosur-Unión Europea, y con los tiempos justos, se preparan para tratar el mismo a partir del inicio de las sesiones ordinarias de este domingo. En algún momento del verano, en Casa Rosada fantaseaban con la posibilidad de tratar el mismo durante las extraordinarias. La sobreproducción de leyes y los feriados de carnaval cortaron de cuajo los deseos del oficialismo.
Todavía sin fecha concreta, según afirmaron fuentes al tanto del trema la misma se definirá en los próximos días, la intención del oficialismo es tratar el acuerdo en marzo, junto al resto del paquete de proyectos que el Ejecutivo planea aprobar en lo que definen como “el año más reformista” de la presidencia libertaria. En este pleno no se descarta que el oficialismo también avance con reformas electorales, tributarias, y, como contó Tiempo en su edición del miércoles, comience a completar paulatinamente las más de trescientas vacantes del poder judicial.
Se viene… https://t.co/8wINfriB4D
— Pablo Quirno (@pabloquirno) February 26, 2026
El acuerdo firmado el 5 de febrero pasado fue la coronación de las relaciones carnales que el líder libertario entabló con Donald Trump desde el retorno del magnate a la Casa Blanca. Los ejes principales del mismo advierten la reducción de aranceles en más de 1600 productos para fortalecer el comercio bilateral y las industrias de cada país, un alineamiento en materia de política exterior y el compromiso de protección de propiedad intelectual.
La posibilidad de concretar esta firma fue para el gobierno nacional la confirmación internacional del apoyo que el republicano brindó a la gestión libertaria, aunque desde el oficialismo se encargan de advertir que las relaciones no son entre gobiernos, sino entre estados. De esta forma, buscan asegurarse que, en un eventual cambio de gestión en el norte, los vínculos seguirán siempre tendidos.
Pese a la algarabía, la Corte Suprema estadounidense puso un freno a la avanzada arancelaria de Trump y en los últimos días obligó al inquilino de la Casa Blanca a rediseñar los esquemas comerciales globales que el mismo Trump anunció con bombos y platillos. La noticia sacudió al mundo y encendió las alertas en el gobierno nacional, donde reconocen que el acuerdo se va a rediseñar en pos de las venideras decisiones que el presidente estadounidense tome en los próximos días respecto a su política económica. Más allá de los contratiempos, en el Ejecutivo se muestran confiados y se esperanzan con la continuidad del acuerdo con el que esperan abrir una nueva etapa para la economía nacional.