El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, asegura que el Gobierno de Irán «tiene muchas ganas de llegar a un acuerdo», pero que no lo hacen público porque «creen que su propia gente los matará», ante un proceso negociador plagado de declaraciones contradictorias, en que las autoridades iraníes comenzaron por negar cualquier contacto para, más adelante, apuntar a una propuesta de Washington rechazada por Teherán.

En una cena de recaudación de fondos para la campaña de los miembros del Partido Republicano en la Cámara de Representantes, el estadounidense aseguró también que «nunca ha habido un jefe de Estado que deseara ese puesto menos que el de jefe de Estado de Irán«, actualmente Mojtaba Jamenei, quien sucedió como líder supremo a su padre, el ayatolá Alí Jamenei, muerto en el primer día de la ofensiva sorpresa lanzada por Estados Unidos e Israel.

Trump llegó a afirmar que desde Irán le pidieron a él «que sea el próximo líder supremo». «No, gracias, no lo quiero», respondió a la supuesta demanda. «También temen que los matemos nosotros», agregó el magnate republicano tras reiterar, como en las últimas semanas, que Estados Unidos está «ganando a lo grande» la guerra. «Nadie ha visto jamás nada parecido a lo que estamos haciendo en Oriente Próximo con Irán», agregó.

Sus declaraciones llegaron apenas unas horas después de que el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, haya afirmado que «no hay negociaciones ni conversaciones» con Estados Unidos para terminar con la guerra, aunque ha reconocido «mensajes» desde Washington que, con todo, no son «negociación ni diálogo».

En este sentido, el jefe de la diplomacia de Teherán alegó que el hecho de que el Ejecutivo estadounidense hable de negociaciones es «una admisión de derrota», tras pretender en anteriores ocasiones una «rendición incondicional».

Trump a su vez justificó la ofensiva, a la que se refirió como «excursión al infierno», afirmando que es «algo que durante 47 años debería haber hecho cualquiera de los otros presidentes». «Lo que teníamos que hacer era deshacernos del cáncer. Teníamos que extirpar el cáncer. Y el cáncer era Irán con un arma nuclear. Y lo hemos extirpado. Ahora vamos a acabar con él», aseguró.

También restó peso al impacto de la guerra sobre la economía y, en concreto, sobre el precio del petróleo, pese a que la pasada semana llegó a amenazar con bombardear centrales energéticas en Irán si las autoridades del país asiático no reabrían el estrecho de Ormuz. «Pensé que sería mucho peor. Pensé que los precios de la energía, el precio del petróleo, subirían más. Pensé que la bolsa bajaría un poco», ha indicado, aunque ha quitado relevancia a tales preocupaciones: «A corto plazo no me importaba».

Críticas de países árabes

Los Emiratos Árabes Unidos (EAU), Kuwait, Baréin, Arabia Saudita, Qatar y Jordania condenaron enérgicamente los ataques iraníes dirigidos contra países de la región, en un comunicado conjunto publicado el miércoles.

El comunicado afirma que los ataques constituyen una flagrante violación de la soberanía, la integridad territorial, el derecho internacional humanitario y la Carta de las Naciones Unidas, ya sean llevados a cabo directamente o a través de aliados y grupos armados apoyados por Irán.

Los seis países reafirmaron su firme rechazo a cualquier acción que socave la seguridad y la estabilidad regionales, y pidieron el cese de una mayor escalada a la vez que denunciaron los ataques lanzados desde Irak por grupos armados respaldados por Irán contra varios países de la región, dirigidos contra instalaciones civiles e infraestructura crítica.

Si bien valoran sus relaciones con Irak, los seis estados instaron al gobierno iraquí a tomar medidas urgentes y efectivas para detener los ataques lanzados desde su territorio por facciones, milicias y grupos armados.

BB con Europa Press y NA