Fueron unos días extraordinarios con el colectivo Voix Machine, en Fontenay Sous Bois, en las afueras parisinas, convocado por la Acaf.  Y merecen ser compartidas, al tiempo que recibía la noticia de que fui nominado nuevamente a los premios Grammy y que mi querido River llegaba a la final del torneo argentino.

París bien vale una misa maradoneana

Se trató de una actividad comunitaria, plena de militancia social e intenso compromiso: de esa forma se realizaron dos jornadas en la bella localidad aledaña a París, con la consigna de memoria activa ante el 50º Aniversario del golpe en Argentina.

Primero contaré, claro, lo ocurrido el sábado 16. En primera instancia, animé con «Iniciación a la Murga Argentina». Lo hice tomando al patrimonio cultural popular que ella representa, como un aspecto central de la cultura de resistencia. En el medio, hubo una Radio Abierta, con la nutrida participación de la vecindad y voces protagonistas de la lucha internacional por los derechos humanos, sobre todo argentinas.

París bien vale una misa maradoneana

También trascurrió un momento muy emocionante, cuando a tantos kilómetros de distancia pero tan cerca en el corazón cuando un grito vibrante, cuando se pidió con fruición por la libertad de Cristina Fernández de Kirchner, por la Milagro Sala y porque no haya ninguna persona detenida por cuestiones políticas en la Argentina.

Se cerró la noche con mi concierto y se transformó el local repleto de gente, en una celebración inolvidable.

Y así llegamos al domingo 17. La celebración arrancó desde muy temprano. Fueron diversos equipos juveniles que se concentraron en el patio de juegos de Fontenay Sous Bois, para participar del primer torneo «DIEGO ARMANDO MARADONA».

París bien vale una misa maradoneana

Quizás Diego, jamás imaginó pasar por aquí físicamente, pero la presencia de su ausencia iluminó la gris y lluviosa mañana parisina, con su abrazo de cancha que ninguna frontera vigilante podrá controlar jamás. Cada equipo se presentó con pecheras amarillas o rojas con su figura enarbolando el mensaje que la pelota no se mancha en cualquier esquina del planeta, en donde la necesidad se transforma en derecho.

Uno de los equipos (en su mayoría de origen muy humilde y migrante) llevaba en su espalda: «Somos de aquí y no nos iremos de aquí» (On vit ici on reste ici). Y desde la bandera que auspiciaba el evento en la cancha, se leía en francés aquello que Pelusa dijo alguna vez: «Yo crecí en un barrio privado… Privado de agua, de luz y de teléfono”.

París bien vale una misa maradoneana

Las pibas y pibes que jugaron, se identificaron tanto que en un momento creímos estar trasplantados en Villa Fiorito, sobre todo cuando los limitados equipos sonoros del evento, se taparon con dos paraguas rotos para que suenen sin problema bajo la lluvia. París bien valió una misa maradoniana.

Justamente me postularon a los Gramm

Besos de esquina y abrazos de cancha!

* Desde París