El gremio de los metrodelegados anunció para este miércoles un paro en todas las líneas aunque con diferencias horarias: La A, la B y la D dejan de funcionar entre las 5.30 y las 8.30, mientras que la C, la E y la H no cumplirán servicio entre las 21 y las 23.30. La medida de fuerza es en reclamo por la presencia de asbesto, una sustancia cancerígena, en algunas de las formaciones de la línea B.

Tras un plenario realizado este martes, la Asociación de Trabajadores del Subte y el Premetro (AGTSyP) ratificó el paro y detalló que “hemos podido avanzar en coordinar con el resto de las líneas del subte una medida de fuerza de paralización general de las 6 líneas y el premetro exigiendo una solución inmediata a la crisis de salud pública provocada por el asbesto”.

La medida fue anunciada en conferencia de prensa por el secretario General Roberto Pianelli, luego de varios meses de reclamos al gobierno de la Ciudad y a Sbase. Allí anunciaron además que avanzarán con denuncias judiciales contra la administración porteña y los responsables de exponer a los trabajadoes y usuarios del subte al amianto, un material prohibido.

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A pedido de los trabajadores, ya se realizaron 180 estudios médicos a las personas que se desempeñan en los lugares más expuestos a este material cancerígeno: de los 180 estudios, en 13 casos se encontró que tenían ensanchamiento de pleura producto del asbesto. Aún resta analizar a los otros 1200 trabajadores para conocer el verdadero impacto.

Entre septiembre de 2011 y diciembre de 2012, el entonces jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, le compró al Metro de Madrid 36 coches usados para sumarlos a la línea B de subte. Antes de que cumplieran los cinco años de servicio debieron ser retirados de circulación porque contenían piezas con asbesto, un material termoeléctrico resistente que, ante una exposición prolongada, puede provocar cáncer con una alta tasa de mortalidad

El lote de 36 coches CAF 5000 dejaron de circular de manera “preventiva” en febrero de 2018, luego de los reclamos de los metrodelegados, movilizados por la publicación en medios españoles de las muertes de dos empleados del Metro de Madrid provocadas por el asbesto.

En un primer momento, desde Subterráneos de Buenos Aires Sociedad del Estado (Sbase), se negó que los trenes comprados tuvieran ese material cancerígeno, pero, tras abrir una comisión de evaluación, admitieron la contaminación en al menos tres formaciones.

El propio titular del organismo, Eduardo de Montmollin, confesó durante una entrevista con CNN que los manuales de los vagones adquiridos en 2011 especificaban la presencia de la sustancia cancerígena. “Es cierto que hay documentación que dice eso pero no había manera de afirmar o validar si esto era efectivamente cierto o no”, justificó.