Con un alto nivel de acatamiento en los gremios del transporte, el sector de la Economía Social, Solidaria y Popular, tuvo una participación activa en la jornada de lucha contra la reforma laboral. Cooperativas de trabajo y movimientos populares visibilizaron su reclamo en defensa de la identidad trabajadora.

El Paro Nacional de este jueves 19 de febrero encontró al sector del trabajo cooperativo movilizado y en estado de alerta. Diferentes actores del asociativismo decidieron acompañar la medida de fuerza con una postura de adhesión y visibilización de sus reclamos.

En un contexto donde la Ley de Modernización Laboral genera preocupación por el futuro de los derechos conquistados, gran parte del movimiento cooperativo y de la economía popular se plegó a la jornada convocada por las centrales obreras, desplegando diversas estrategias para manifestar su rechazo a políticas que consideran regresivas para el sector.

UTEP: «Paro Activo» como estrategia

Ante la parálisis del transporte público que impedía una gran marcha al Congreso, la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP) activó un plan de lucha territorial. Bajo la consigna de «Paro Activo», la organización —que secretaría gremialmente a los trabajadores de la economía popular— sacó el reclamo a la calle en sus propios barrios.

La jornada se caracterizó por una fuerte presencia territorial, con ollas populares que simbolizaron la emergencia alimentaria que atraviesa el sector, y cortes estratégicos en puntos neurálgicos como el Triángulo de Bernal, el Cruce Varela y los accesos a La Plata. Esta estrategia de visibilización se replicó con movilizaciones federales en ciudades como Rosario y Necochea, donde las columnas de la economía popular marcharon en unidad junto a la CGT y las CTA.

El cooperativismo de trabajo frente a la reforma laboral

reforma laboral

Organizaciones como la Confederación Nacional de Cooperativas de Trabajo (CNCT) se expidieron como contrarias a la reforma laboral, en representación de las federaciones que la conforman. A su vez, la Federación de Cooperativas Autogestionadas de la República Argentina para otra Economía (FEDECARA) fue una de las primeras en marcar la cancha. A través de un comunicado que rebotó fuerte en el sector, la entidad ratificó su alineamiento histórico con el movimiento obrero.

Para FEDECARA, la discusión no es técnica ni jurídica, sino política e identitaria. «A pesar de nuestra conformación como cooperativas, somos trabajadores y trabajadoras», definieron. Esta postura se tradujo en el cese total de actividades en fábricas recuperadas y empresas autogestionadas, que bajaron sus persianas no solo por las dificultades logísticas, sino como un acto de defensa propia ante una reforma que consideran regresiva.

También las cooperativas de trabajo de pertenencia gremial activa, como las gráficas, metalúrgicas y las de la industria del cuero, participaron activamente de la jornada de paro nacional frente al tratamiento de la reforma laboral en diputados.

El cooperativismo de servicios: gestión y acompañamiento

Más allá de la primera línea de fuego, el cooperativismo de servicios públicos también jugó su rol. Lejos de ser ajenos al conflicto, muchas Cooperativas Eléctricas del interior, como las de Eldorado, Bariloche y Pehuajó, acompañaron la medida operando exclusivamente con guardias mínimas, respetando la decisión de sus trabajadores nucleados en sindicatos como Luz y Fuerza. Este esquema se replicó también en el sector de consumo, donde entidades como la Cooperativa Obrera mantuvieron sucursales abiertas donde fue posible, equilibrando la prestación de servicios esenciales con el derecho a huelga de sus empleados.

La jornada del 19F deja una certeza: la Economía Social, Solidaria y Popular no es un bloque homogéneo ni silencioso. Sus actores más dinámicos —el trabajo autogestionado y la economía popular— se asumen como protagonistas de la puja distributiva, dispuestos a poner el cuerpo y la voz cuando los derechos laborales están en juego.