Como dice Alejandro Dolina en el prólogo, Patricio Barton muestra, una vez más, su incontrolable vocación de sorprender. El conductor y periodista acaba de lanzar su primer libro, No importa cuándo leas esto. Lo presentó la semana pasada en la Feria del Libro, y en sus páginas despliega creatividad y buen humor para mirar, y darle vuelo poético, a lo cotidiano, escribiendo con la destreza del que sabe que la risa es una de las maneras más lúcidas de leer el mundo.

Con un tono que recuerda la tradición de Osvaldo Soriano, Leo Maslíah o, más cercano a este tiempo, la mirada aguda de Hernán Casciari, Barton se anima a la literatura. Conduce diariamente Qué importa en Radio Splendid, y lleva casi dos décadas junto a Alejandro Dolina en su clásico programa La venganza será terrible. También cuenta con el podcast Es por acá (disponible en YouTube y Spotify), que surgió por una columna que tenía en el último ciclo radial que tuvo Marcelo Zlotogwiazda. Escribió contenidos humorísticos para el diario Perfil y Radio Con Vos, pero esta es su primera incursión en la literatura.

-¿Cómo fue que se dio escribir este libro?

-Venía sintiendo la pulsión de la ficción empujándome. Mi trabajo periodístico me fue corriendo cada vez más hacia lo ficcional, hacia el humor y, decididamente, creo que fue en el tiempo de la pandemia en donde ya directamente tomé el rumbo de la ficción lisa y llana. El formato de cuento es algo que me va bien, que me vino bien. Y así fue como se fue armando el libro. Tenía el título del libro antes de tener los cuentos terminados. El hilo conductor es que todos transcurren en este momento, de algún modo dan testimonio de época, son contemporáneos.

-¿Por eso un poco el chiste de la bajada de historias contemporáneas autopercibidas eternas?

-Ah, sí, sí. Un poco eso atraviesa todos los cuentos; hay algo de decir que, de algún modo, en el mundo ya está todo inventado hace rato y, sin embargo, se vive como si fuera todo fundacional y el primer día. Bueno, y estas historias no son la excepción a eso. Lo cotidiano es clave. Es que los cuentos sí están atravesados por la vida cotidiana y a la vez también hay algunos que tienen una ruptura en el campo de lo fantástico, digo, de lo fantasioso, pero creo que el transitar de lo cotidiano permite transitar también mejor el absurdo. Como lo cotidiano es tan cercano, la brecha con el absurdo se hace muy grande. Y entonces ahí el efecto humorístico es más posible, es más fértil el terreno.

Patricio Barton: su debut literario, el paso de la radio a la ficción, la influencia de Dolina y el humor como forma de ver el mundo
Su flamante libro.

-¿Pensaste en analizar la actualidad o se fue dando a través de los relatos que te iban surgiendo?

-No, la verdad que no pensé en analizar la actualidad. Un poco eso lo venía haciendo en las columnas humorísticas para el diario Perfil. Después hice otros textos para Diario Con Vos, la página de Radio Con Vos. Eran relatos no de estricta actualidad, pero sí contemporáneos. Hay algo que mira la impronta de las redes, la fragmentación de las relaciones, de la soledad. Pero bueno, el libro fue un espacio de total libertad en ese sentido. Lo que pasa es que hoy en día, si hablás de algo actual, eso está. Yo, como todos, estoy atravesado por eso y me salió así, con humor.

-¿El título cómo surgió?

-Es una frase de las redes sociales, muy de meme, de Twitter, que de algún modo expresa eternidad, ¿no? “Tengo hambre, no importa cuándo leas esto”; “tengo sueño, no importa cuándo leas esto”. Y además me causaba risa. Me gustaba visualmente cuando lo imaginaba en una librería, con ese título, y lo veía provocador, pero también indulgente con el lector. Como diciendo: tómate tu tiempo.

-Es inevitable también preguntarte por la influencia de Alejandro Dolina y su prólogo. ¿Vos se lo pediste?

-Fue algo natural. Nunca imaginé no tener el prólogo de Dolina en un libro de estas características. Creo que los dos lo asumimos casi naturalmente. Apenas se lo comenté, me dijo que por supuesto que sí. Además es un lujo. Con sus líneas es como que pone en clima a los lectores. A veces los prólogos parecen apéndices de un libro y a veces parecen textos de compromiso; incluso muchas veces los prologuistas no leen el libro que prologan. Por suerte este no fue el caso, porque el Negro leyó el libro rigurosamente, me hizo devoluciones también exhaustivas y generosas. Y recién después escribió el prólogo. Y me parece que eso también se nota. Y de alguna forma también la impronta de La venganza será terrible seguramente está también en el libro. Más allá de que la oralidad y la escritura van por caminos diferentes, hay algo. Si te fijás, en el libro hay muchos diálogos. Creo que eso también tiene que ver con el ejercicio diario de estar trabajando la oralidad y la improvisación en radio. En la búsqueda del humor y de lo narrativo, inclusive mientras estoy haciendo el programa se me ocurren frases que son más escritas. Y eso a veces sirve también para crear humor. Si algo tiene otra estética, suena raro. Todo lo que está fuera de lugar genera algo en ese campo.

-Los personajes en el libro son bien distintos. ¿Eran ideas antiguas o los imaginaste para el libro?

-No soy de tener mi cuaderno, mi blog de notas con ideas de personajes, de situaciones. A veces sí frases; a veces tengo un parlamento medio colgado en el aire y después se lo adjudico a algún personaje. Todo eso lo aproveché en el libro. Pero disfruté muchísimo la escritura. Fue un espacio de una libertad expresiva total que no sentía en otros ámbitos.

Patricio Barton: su debut literario, el paso de la radio a la ficción, la influencia de Dolina y el humor como forma de ver el mundo
Barton en la radio, su gran amor.

-¿Y ahora estás disfrutando mucho también de la devolución de lectores?

-Sí. Porque como tenemos la suerte de estar todos los días al aire, y luego de hacer presentaciones en donde los espectadores, muchos de ellos lectores, nos esperan, me dicen lo que les gusta del libro. Y lo loco es que me dicen todas cosas distintas, me hacen comentarios puntuales, a veces de personajes, de historias. Es como que uno tiene que elegir un favorito y decírselo al autor, no sé por qué es así. Pero es así. Pero todos me dicen cosas diferentes y eso me resulta muy atractivo.

-¿Ahora solo queda acompañar el libro?

-Sí, los textos ya no son míos. Lo presenté en la Feria del Libro en Buenos Aires, que es como la que abre las puertas al resto de las ferias que se harán durante el año. Y seguramente haré eso aquí. Seguramente haré una presentación también en Montevideo, en Uruguay. Y no mucho más. Mientras tanto ya estoy escribiendo otros cuentos para un futuro libro seguramente.

-Con el caso actual, ¿solo las ficciones nos pueden salvar?

-No es fácil. No sé, hoy en día cuesta entrar al mundo de la lectura y de los libros. Es un momento en el que todo conspira contra los libros, en el sentido de que las personas no encuentran un tiempo para leer o han perdido la concentración o el goce de estar leyendo, de tener un momento de silencio; todo es muy dificultoso. Pero el mundo de la ficción, por supuesto, debería ser un remanso para todo eso. Ahora hay una dificultad anexa que es que cuesta distinguir la ficción de la realidad. Cuesta determinar qué es real o no. Tampoco sabemos qué es la verdad y la mentira. Y entonces todo eso dificulta las cosas. No están claras las fronteras de nada.

-Pero el humor, ¿no es una manera de mirar el mundo?

-Sí, pero en las grandes cosas no creo que pueda hacer mucho un simple libro. Pero sí apelo a que en el momento de leerlo alguna persona se anime a pensar un rato o quizás también reír. El libro tiene una tensión entre el humor y lo filosófico en algún punto, porque plantea varias aristas para pensar en la existencia humana. Se pone serio y profundo. Y de pronto derrapa en alguna banquina del humor. Mirá, ojalá lo lean así y se den cuenta de esa tensión.

-¿Tenés algún otro proyecto?

-Tengo ganas de hacer algo en teatro, un espectáculo bajo la forma de conferencia, monólogo o algo por el estilo. Estará también vinculado al humor sutil que me gusta y recorrerá los límites entre el humor y lo filosófico. Como el libro. Me interesa ir por ese camino, pero bueno, por ahora es solo una idea. Mientras tanto seguiré trabajando en la radio, que me encanta.

No importa cuándo leas esto

Historias contemporáneas autopercibidas eternas. De Patricio Barton. 168 páginas. Marea Editorial.