El caso de un nene de ocho años que lucha por su vida tras un accidente entre vehículos que circulaban en Pinamar volvió a visibilizar un tema que se repite cada temporada: el riesgo de la circulación sin control de vehículos por las playas, sobre todo en esa zona de la costa argentina.
El hecho sucedió en La Frontera de Pinamar, cuando un nene resultó gravemente herido tras un choque múltiple que involucró –en la tarde del lunes- a un UTV de la marca CAN-AM (conducido por un hombre de 30 años, que viajaba con el niño), una camioneta Volkswagen Amarok blanca y a otro UTV negro y rojo CAN-AM, manejado por una mujer de 25 años.
Los UTV (Utility Task Vehicle) son vehículos ‘todo terreno’, no muy grandes pero robustos, que suelen emplearse para el desplazamiento en zonas rurales, playas o terrenos complejos, en general en contextos laborales. Pero se los ve también en las playas de Pinamar, junto con los cuatriciclos. A diferencia de éstos, tienen asientos lado a lado, volante, pedales, jaula antivuelcos y cinturones de seguridad, por lo que se consideran más seguros. Sin embargo, su uso en ámbitos recreativos y sin controles puede derivar en accidentes.
Una postal que se repite
Una semana antes del trágico choque que casi le cuesta la vida a Bastián, una crónica del diario La Nación desde Pinamar describía: “Camionetas 4×4 que llegan desde distintos puntos del país con cuatriciclos y UTVs cargados en la caja, vehículos que circulan por calles internas, avenidas y accesos a la playa, motores que se escuchan antes de verse. Algunos avanzan despacio, atentos al tránsito y a los peatones. Otros aceleran sin medir distancias ni consecuencias. En las calles, la circulación de cuatriciclos y UTVs convive con autos, bicicletas y peatones. Se los ve doblar en esquinas sin semáforos, avanzar por calles de arena o asfalto, circular sin casco, sin patente visible o con menores a bordo. En algunos tramos se mueven a baja velocidad; en otros aceleran, levantan arena o polvo y obligan a frenar a quienes vienen de frente. La diferencia entre una conducción cuidadosa y una imprudente suele ser mínima, pero el riesgo es alto”.
El panorama se da especialmente en la frontera norte del partido de Pinamar, sobre la línea costera, donde quienes suelen frecuentar el lugar coinciden en que la circulación de este tipo de vehículos es mayor que en temporadas anteriores.
Un operativo realizado allí el segundo día del año detectó picadas “de extremo a extremo” y maniobras que ponían en riesgo a quienes se encontraban en el lugar, según un reporte de la Comisaría Pinamar Primera.

Vehículos UTV
Los UTV se usan para recorrer médanos y playas abiertas al tránsito vehicular, en muchos casos compartiendo los recorridos con camionetas y peatones, entre ellos menores.
La Municipalidad de Pinamar aclaró que los cuatriciclos y UTVs no tienen un régimen sancionatorio propio, por lo que están sujetos a las normas generales de tránsito. Pero en el marco de la playa y la circulación de temporada, esos marcos normativos parecen diluirse.
Tanto especialistas como fuerzas de seguridad a cargo de los controles advirtieron a Clarín que el mayor peligro se da cuando no se usan correctamente los cinturones, cuando viajan personas menores de edad o cuando se circula fuera de zonas habilitadas. En situaciones de choques o vuelcos, la desaceleración es brusca y los golpes internos pueden ser graves. Aún si no se producen lesiones externas visibles. Así sucedió en el caso de Bastián, el niño de ocho años gravemente herido, quien “continúa en estado crítico”, según informaron los médicos que lo atienden.
Los golpes durante el choque le provocaron una herida en el hígado, por lo que fue intervenido una vez. Pero luego se detectó otro sangrado interno, producto de una lesión en un pulmón. Por eso fue reintervenido en el Hospital Comunitario de Pinamar.