“El alma escribe sus libros, pero ninguno los lee”, decía Atahualpa Yupanqui en El cielo está dentro de mí. Sin contradecir al maestro, se puede decir que ahí, en los márgenes, en el fleje, como varios pibes dicen ahora, hay libros de almas algo en pena que artistas contemporáneos recuperan. Difícil definir por qué; ni la academia ha llegado a discernirlo del todo, pero la cultura es eso: “en nosotros nuestros muertos, pa’ que nadie quede atrás”, citemos de nuevo al maestro. Una ventana donde respirar, el último disco de Piraña, tiene mucho de eso. Inspirado en cuentos del escritor argentino Bernardo Kordon (de donde toma el título) e integrado por canciones que se entrelazan con párrafos del olvidado autor, el disco funciona como una geografía de un Buenos Aires que ya no es, pero cuyos rasgos perviven en cuentos como los de Kordon y en músicas como las de Piraña.

“Cuando empezamos a hacer las canciones que están inspiradas en cuentos se nos venía como tratar de reflejar ese mundo de Kordon, más subterráneo, y tratar de hacerlo desde un lugar sonoro también”, ensaya Daniel Frascoli una posible respuesta al original formato de Una ventana donde respirar: el sexto disco del quinteto se presenta en dos partes; primero, una pieza completa con sus canciones, a manera de movimientos, que se entreveran entre ambientes y fragmentos de cuentos de Kordon; luego, canciones que se presentan como unidades independientes, en el formato clásico de un disco.

Piraña, un escritor olvidado, historias de barrio y el disco que recupera otra Buenos Aires
Desde hace más de una década, Piraña construye una canción porteña contemporánea inspirada en los márgenes de Buenos Aires.

“Queríamos jugar un poco con fragmentos que son literales de cuentos de él, que van como entreverados entre las canciones, y tratar de darle un ambiente —prosigue—. No contamos el cuento literal de cada uno, sino que es como tratar de generar esa atmósfera de Kordon, realista.” “Y nos pareció también que la voz de Gabriel Rodríguez —completa Romina Grosso—, que tiene esa cosa porteña, le da a los personajes una vida, esa vida que tienen de antihéroes, de sobrevivientes, pero que tampoco es que se regodean en el dolor, sino que van transitando la vida de esa manera, con sueños, con ilusiones, en busca de ellas. Gabi siempre nos acompañó en Piraña, siempre nos vino a ver, lo conocíamos bien, está acostumbrado a leer, a escribir. Nos parecía que podía ser una voz muy interesante para contar estas historias.”

El mapa no es el territorio, se suele decir. Pero una geografía no está solo en el terreno: en los textos que Piraña rescata de Kordon, en las melodías que construye a partir de ellos, el disco excita la imaginación, como decía Kordon que hacía con la suya “esa locomotora con su penacho de humo” que veía pasar sin vagones de chico: sobre cómo fueron esos personajes que narra (y sus equivalentes de hoy), los lugares que recrea y que la velocidad de hoy oculta, las historias que ellos viven, con tantas consonancias con las actuales, por más que la escenografía tenga IA.

Piraña, un escritor olvidado, historias de barrio y el disco que recupera otra Buenos Aires
Una ventana donde respirar entrelaza canciones con fragmentos de cuentos de Bernardo Kordon.

“La gente quedó preguntándose sobre Kordon —dice Grosso—. Y la idea era quedarse con el espíritu de lo que es Kordon, de la forma, de su manera de vivir, de su manera de contar un Buenos Aires que tal vez ya no exista o exista en alguna cuestión.” Así, la presentación, de alguna manera, “fue una experiencia más teatral” de lo que surgió de “ensayar todos los lunes”. Y si bien no es un formato que, por el momento, vayan a seguir explorando, Larvas, el primer disco de Piraña, “está inspirado en un libro de Elías Castelnuovo”, agrega Frascoli. “Fue un disco que tocamos mucho tiempo y presentamos por varios lados. Y hubo un actor en Pergamino que nos había propuesto, en ese momento, hacer algo parecido a lo que estamos haciendo ahora. Y eso también fue una referencia, en un punto. Si bien no es igual, acá está materializado en un disco.” “La verdad es que somos bastante curiosos, lo hacemos sin querer queriendo —hace reír Grosso—. Como que una cosa nos lleva a la otra. Cada disco lo hacemos de distinta manera, pero no para sorprender o buscar una respuesta, honestamente, sino porque nos gusta esto de meternos en los mundos. Sobre todo en el de este escritor, que la verdad es que nos sorprendió. Para nada conocido, y la verdad es que fue un hallazgo para nuestra vida, más allá de que ahora quede en este disco. Es una obra tremenda la de Kordon.”

Ella, voz; él, guitarra y arreglos, son los autores de la mayoría de los siete temas del disco. Formada en 2014 en Buenos Aires, Piraña (homenaje a un club de Parque Patricios que funcionó como un espacio cultural clave en los orígenes del grupo) es una invitación a descubrir la frondosa historia de la canción porteña, que bien puede incluir el conurbano, claro. “La orilla”, como gusta decir Grosso. Ese espacio de frontera —como también le gustaba a Leonardo Favio— y que tanto tuvo que ver con la formación de su música más emblemática: el tango.

Piraña, un escritor olvidado, historias de barrio y el disco que recupera otra Buenos Aires
Romina Grosso reivindica la sensibilidad y el humor con que Kordon retrató a los habitantes de los barrios porteños.

“En los últimos diez años es increíble cómo cambió Buenos Aires —dice, con lamento, Grosso—. Es una ciudad que amamos. Nos gusta esto de evocar las cosas queridas, como Kordon, que terminó muriendo en Chile, pasando sus últimos años sin un peso. No quería ser famoso y exitoso, pero nos parece interesante la sensibilidad que tiene para escribir. No solo lo que cuenta, sino cómo lo cuenta.” Y se pone ella a contar algunas de las historias que las melodías y armonías que Piraña les puso realzan. Les dan otro tipo de pasión, mejor dicho. “También esta cosa de los sueños, que capaz que a veces se cumplen. Mayormente, capaz que no —ríe Grosso—, pero bueno, lo cuenta con cierto humor.”

El disco, por el momento, contradice ese “mayormente”: hay una mirada propia sobre lo propio que no es habitual hoy en lo que suele llamarse escena. Lo que suena es lo que auténticamente se busca, sin especulación: la invitación a un paseo por un lugar que se acaba de conocer. “Sí, hay un lugar que es este, que es esta Buenos Aires. Que es la que nos sigue inspirando, a pesar de que, digamos, no es la misma, pero siempre nos trae cosas. Piraña es un grupo que creo que busca mucho el sonido de esta Buenos Aires, siempre en los márgenes.”

Una ventana donde respirar – Piraña