Según el último informe del Indec la pobreza cayó al 28,8% en el último semestre de 2025. Se trata de una caída de 24,7 puntos porcentuales desde el pico del 52,9% registrado en el primer semestre de 2024. Son 11,6 millones las personas que, según datos oficiales, salieron de esa situación en solo 18 meses.
Sin embargo, no todo lo que brilla es oro. La metodología vigente no permite identificar la situación real de las familias y, por lo tanto, omite una “pobreza oculta”.
Sin tomar en cuenta la subestimación de la inflación producto de la postergación de la actualización metodológica del IPC y las canastas de indigencia y pobreza, lo cierto es que el método de medición “por ingresos” consiste en establecer el valor de una canasta determinada y su evolución y cruzarlo con los ingresos mensuales de los hogares. La foto actual omite el arrastre del impacto que los peores meses de 2024 generaron sobre las familias que se vieron obligadas a establecer estrategias que todavía hoy afectan sus “ingresos disponibles”.

Un reciente informe del Grupo de Estudios de Desigualdad y Movilidad Social del Instituto Gino Germani de la UBA, integrado por los doctores en Ciencias Sociales Eduardo Chávez Molina, Mariana Sosa y José Rodríguez de la Fuente, revela un fenómeno de deterioro profundo de los ingresos y, más de fondo, de la “metamorfosis del empleo argentino”.
El estudio que, por ejemplo, demuestra que siete de cada diez ocupados cuenta con ingresos mensuales inferiores a la canasta de pobreza y avanza también en el análisis de lo que denomina “estrategias económicas familiares”. Se trata de las decisiones que se ven obligadas a tomar esas familiar para atravesar la crisis.
De allí surge que “el principal recurso al que los hogares recurrieron luego de la devaluación de finales de 2023 fue la utilización de ahorros familiares”. Sin embargo, explican, “el uso de este activo fue descendiendo” y se abrió paso “la necesidad de recurrir a préstamos de amigos o familiares” que “se mantiene cercano al 16% de los hogares”.
Con todo, indican que, en el último período, a la par de la caída en la participación de esas estrategias (presumiblemente por agotamiento de recursos) “se aprecia un aumento en la necesidad de recurrir a préstamos bancarios o financieros, alcanzando a fines del 2025 al 15% de los hogares”.

Pero la estrategia tiene sus límites. La modalidad que crece, comienza a ser un salvavidas de plomo por las crecientes tasas de interés que deben afrontar los afectados. La tasa de interés para créditos personales oscila entre el 35% para la banca pública hasta más del 130% para algunos bancos privados. Las tarjetas de crédito ofrecen tasas de entre el 40% y el 95% pero el costo financiero escala hasta al 170 por ciento. Pero los sectores más vulnerables y expuestos a la crisis no consiguen acceder al crédito formal y se ven obligados a recurrir a las siempre accesibles billeteras virtuales cuyas tasas van desde el 85% hasta un 250% en función del perfil crediticio del cliente. Los gastos financieros pueden llevarla hasta un valor sideral del 1300 por ciento.
Los locales que otorgan créditos a sola firma con DNI del portador, por su lado, cargan tasas nominales de entre el 114 y el 150% que escala al 305% para la tasa efectiva anual y roza el 430% si se toman en cuenta los costos financieros totales. Los intereses punitorios, además, puede recargar en hasta un 80% para quienes no cumplen con los plazos acordados.
Así las cosas, el último informe sobre Bancos del BCRA indica que “la ratio de irregularidad de las financiaciones a los hogares llegó en el mes hasta el 11,5%” que implican una suba de 8,3 puntos porcentuales con relación a un año atrás. Se trata de un salto del 254% en el número de morosos concentrados especialmente en el rubro de créditos personales”.
Mariana Sosa, del Gino Germani explicó a Tiempo que “hay dos ejes para pensar de donde surgen las estrategias. Por un lado, la metamorfosis regresiva en el mercado de trabajo y por el otro la crisis de ingresos. Las estrategias frente a la situación de crisis también se pueden dividir en dos partes. El shock marcado por una inflación de 45% solamente entre diciembre 2023 y enero 2024 hizo subir muchísimo la pobreza. La EPH muestra que en un principio se había disparado el uso de ahorros familiares y ahora empieza a bajar, seguramente porque hay un agotamiento de esos ahorros que ya fueron usados. Por eso lo que después creció son los préstamos bancarios y financieros.”
Pero además, de la misma fuente “surge otra estrategia: muchos hogares suman miembros al mercado de trabajo. Personas que estaban inactivas pasan a estar ocupadas en inserciones precarias para contribuir y llegar a fin de mes. Lo mismo con un crecimiento importante de la proporción de jubilados que salen al mercado de trabajo”.

Caludio Lozano, director del IIPyP, señaló a Tiempo que “los que Javier MIlei arrojó a la pobreza con la maxi devaluación y la desregulación de los precios en el primer momento de su política económica que puso la pobreza en niveles superiores al 50%, para cubrir sus necesidades, se endeudaron”.
Pero, aclaró, “cuando salen de la situación de pobreza no vuelven del mismo modo. Si tenían ahorros y los tuvieron que utilizar para llegar a fin de mes ahora se quedaron sin y, si se tuvieron que endeudar, ahora tienen que pagar esa deuda. Por eso el ingreso disponible que tienen es inferior al que en todo caso hoy declaran como ingreso y que hace que esten por encima de la línea de pobreza”.
Para Lozano, “los dos mecanismos por los cuales la gente está buscando llegar a fin de mes son, por un lado, el pluriempleo que afecta al 12% de la población laboral y está en los niveles más altos. Son más de 2 millones de personas. El segundo mecanismo es el endeudamiento. De los datos del Indec surge que un 18% de los endeudados lo hacen con los familiares y los amigos, un 17% con bancos o financieras y un 52% con tarjeta de crédito que, por la magnitud de sus tasas de interés, rápidamente coloca a esa persona en una situación de fuerte vulnerabilidad”. «