Por culpa de las torres, los vecinos debieron velar un pasaje

Los habitantes del pasaje Grandville, en Villa Santa Rita, ven como las construcciones, avaladas por el gobierno porteño, atentan contra sus casas.

Miércoles 28 de marzo de 2018. Esa fecha eligieron los vecinos de Villa Santa Rita para velar el pasaje Guillermo Enrique Granville, ya que ante la ausencia de una respuesta positiva a sus reclamos, las torres que se construyen a su alrededor terminarían por matar a una de las calles más angostas de la ciudad, que casualmente sirvió como caso testigo de una ley que debería protegerla de esta situación. Pero como la letra chica de la legislación se olvidó de incluirla, la construcción de torres no tiene freno.

«Nos tiemblan las paredes, las casas», denuncian los vecinos que desde 2016 conviven con demoliciones que de alguna manera entierran sus hogares. Con una dimensión de 60 metros de largo por tres metros de ancho, este trazado peatonal resistió en 2011 al intento de dos torres pero hace dos años todo cambió.

En 2011, el reclamo de los vecinos logró que el Gobierno de la Ciudad le quitara el registro de obra a un proyecto en un terreno sobre el aledaño Pasaje Julio Dantas y que el edificio proyectado de diez pisos se limitara a cuatro. Además, a raíz de esta lucha, se sancionó la Ley de Pasajes, que debería proteger de este tipo de atropellos a las calles de ancho reducido como Dantas o Granville, tan comunes en la zona. Pero como el anexo de la Ley no incluye estos pasajes entre las calles protegidas, en 2016, se levantó una torre y este año comenzó a demolerse el terreno cuya obra estaba frenada desde 2011.

En 2016, la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires le pidió al Gobierno que frene las obras y que incluya estos pasajes en los anexos ya que sus particularidades aparecen en las generales de la Ley. De hecho, en su momento, los vecinos hablaron con Horacio Rodríguez Larreta y con Diego Santilli en reuniones vecinales y fueron recibidos por la Dirección de Registro de Obras y Catastros (DGROC), que les indicó que en realidad esto dependía de la Legislatura.

Este año, ante una nueva amenaza de construcción, donde se levantarían nuevos edificios, desde la DGROC les pidieron que -mientras avanza la demolición- tuvieran paciencia para ver si encuentran una herramienta legal para suspenderla (como habían hecho en 2011). En ese marco los vecinos decidieron velar el pasaje con un cajón, flores y la marcha fúnebre porque consideran que el avance de la obra va a matarlo tal como se lo conoce.

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