La maestra de primer grado ingresó al aula 10 minutos antes de que inicie la jornada escolar. Notó que el piso estaba mojado, una especie de charco que ocupada un sector importante del lugar. Llamó a un auxiliar que se dirigió rápidamente a la caldera y vio que de uno de los caños se desprendía una gotera. Al intentar cerrar la caldera el caño explotó y comenzó a salir agua hirviendo. “De casualidad no se quemó la cara”, contó a Tiempo un integrante de la comunidad educativa.
El hecho ocurrió éste miércoles cerca de las ocho de la mañana en la Escuela N° 16 DE 17 Padre Nores, ubicada en el barrio de Devoto, minutos antes que los chicos ingresaran a clases.
“La caldera la puso en funcionamiento hacía menos de 48 horas la empresa tercerizada que debería hacer el mantenimiento en todo el edificio escolar. Pero justamente en la caldera y en los caños no hizo nada, solo prendieron la caldera y se fueron”, agregó el papá de un estudiante que pidió reservar el anonimato.
Las familias aseguran que la empresa privada no se ocupa de los problemas de infraestructura que tiene la escuela.
“Vino a poner parches hace un mes porque vino la ministra de Educación, Mercedes Miguel, a una actividad de vacunación en la escuela. Pero de eso no se ocupó y no refaccionó nada. La conducción de nuestra escuela le pide todo el tiempo que por favor vengan a arreglar las cosas”, agregó.
La empresa es MEJORES S.A. y según la información institucional, brindan “soluciones en mantenimiento, obras y servicios para edificios exigentes con grandes superficies. Con nuestra experiencia, hemos conseguido una integración vertical del negocio, que nos permite brindar una gama de soluciones a medida de cada cliente.”
Las imágenes del video son contundentes. En el aula se ve el vapor del agua hirviendo. “Esto la verdad que podía haber sido un desastre si explotaba con los chicos adentro, porque saltaban chorros de agua hirviendo por todos lados. La empresa vino, cortó el agua y se fue y hasta ahora no hizo ningún arreglo”, comentó el padre.
Las familias denuncian que el Ministerio de Educación de la Ciudad no se comunicó en ningún momento con la escuela para conocer los detalles de la situación. “El gobierno tiene que controlar a las empresas que trabajan para él”, rematan las familias.