Para la Argentina constituye su principal conflicto de política exterior. Para la República Islámica de Irán, que desde el 28 de febrero libra una guerra regional (con impacto global) que amenaza su propia existencia, es un tema de segundo o tercer orden. En los últimos dos meses y medio, el gobierno de Javier Milei inició y fue azuzando una persistente escalada diplomática, desarrollada en etapas, contra el Estado iraní. Setenta y siete días pasaron desde la primera acción confrontativa dispuesta por la Casa Rosada. Fue el 17 de enero, cuando la Argentina declaró organización terrorista a la Fuerza Quds (“Fuerza Jerusalén”) de la Guardia Revolucionaria Islámica.
A partir de allí se sucedieron más gestos y decisiones de abierta hostilidad por parte del gobierno, incluyendo declaraciones del propio Milei. La controversia siguió creciendo hasta derivar en la expulsión del encargado de negocios interino Mohsen Soltani Tehrani, último representante de Irán en territorio argentino.
La sucesión de desafíos y réplicas, según los usos y costumbres de la diplomacia, incluyó una serie de frases pronunciadas por Milei en la universidad neoyorquina Yeshiva, centro académico del judaísmo ortodoxo. “Son nuestros enemigos”, dijo allí sobre Irán, pero además se presentó como “el presidente más sionista del mundo”. Además, vaticinó que Israel y EE UU se impondrán en la guerra (los enfrentamientos habían empezado una semana antes). “Vamos a ganar”, declaró con la aprobación de un auditorio muy predispuesto.
La saga de cruces continuó con una primera respuesta de Irán. En este caso a través de una nota editorial publicada por el Tehran Times, diario en inglés cercano al gobierno islámico. El artículo responsabilizaba a Milei por “haber cruzado una línea roja” con sus dichos y advertía que tal decisión tendría “una respuesta proporcional”. La publicación, en paralelo, planteaba que la política exterior de la Argentina había dejado de responder a los intereses del país y estaba subordinada al eje estadounidense-israelí.

La escalada siguió con otra decisión jurídica y administrativa de la Casa Rosada: el 31 de marzo declaró organización terrorista ya directamente a toda la Guardia Revolucionaria, como lo había hecho con la Fuerza Quds. Incorporó así a esa institución militar en el Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a Actos de Terrorismo (RePET), lo que implica una batería de sanciones y restricciones al movimiento de personas y fondos.
Poco después llegaría la segunda respuesta de Irán. Se conoció a través de la embajada persa en Montevideo (Uruguay), que difundió un comunicado oficial -escrito en farsí- de su cancillería. En esa declaración, Teherán hizo pública su “enérgica condena” a lo que definió como una “acción ilegal e injustificada del gobierno argentino”. También señaló que la medida sobre la Guardia Revolucionaria representaba “una ofensa imperdonable al pueblo iraní”. Cada vez más tenso, el contrapunto derivó en el ida y vuelta ya mencionado: la expulsión del encargado de negocios Soltani Tehrani. Ocurrió este jueves, luego de que el canciller Pablo Quirno lo declarara persona non grata y le diera un plazo de 48 horas para abandonar la Argentina, cosa que el diplomático hizo este sábado.
Antes de irse, el representante iraní concedió un par de entrevistas. Una fue a mediados del mes pasado, tras las declaraciones de Milei en Nueva York. La segunda, al ser notificado de su expulsión. “Expulsar al único diplomático (de Irán) no favorece a Argentina sino que empeora aún más las cosas”, aseguró al diario Perfil Soltani Tehrani.
El diplomático se refirió también a las palabras que había dicho el canciller Quirno durante un diálogo con el periodista Eduardo Feinmann en el canal América 24, en el que el canciller dejó abierta la posibilidad de que Argentina pueda enviar barcos de apoyo a la zona del conflicto, en respaldo de EE UU e Israel. El desplazado encargado de negocios iraní se refirió justamente a esto. “No es que condenamos que Argentina tenga relaciones o alineamiento con Estados Unidos o Israel. Eso es ejercer soberanía. Lo que criticamos es que el presidente (por Milei) diga que Argentina es parte de la agresión contra Irán, que está dispuesto a mandar apoyo logístico y que ‘vamos a ganar la guerra’. Eso es algo muy grave”, sostuvo Soltani Tehrani, también a Perfil.

Historia que determina
Alrededor de 13.700 kilómetros separan al país más austral del hemisferio occidental con la nación persa fundada hace más de dos milenios en el antiplano semidesértico conformado por el Mar Caspio, los golfos Pérsico y de Omán, el estrecho de Ormuz y varias cadenas montañosas. Pero más allá de la distancia territorial, ambos estados mantienen una grave controversia jurídica para las leyes argentinas y el derecho internacional: el Poder Judicial argentino responsabiliza legalmente a Teherán y a Hezbollah por la organización y ejecución de los atentados terroristas a la embajada de Israel y a la AMIA.
En abril de 2024, la Cámara Federal de Casación Penal (máximo tribunal penal del país), a través de la sala II, integrada por los jueces Diego Barroetaveña, Carlos Mahiques y Angela Ledesma, convalidó formalmente esa definición de la Justicia en una sentencia de 168 fojas. Ratificó lo actuado en las instancias judiciales por ambos atentados, el de la embajada de la calle Arroyo, en 1992, donde hubo 22 muertos, y el de la mutual de la calle Pasteur del 18 de julio de 1994, que causó 85 muertes.
La dimensión trágica de ambos hechos atraviesa el presente y, fronteras adentro, incluso sobrevuela (algunas) diferencias partidarias.
Un excanciller del peronismo como Rafael Bielsa, a quien le tocó actuar en la labor diplomática de Argentina, suele remarcar que frente a la investigación del atentado a la AMIA la República Islámica no mostró cooperación para aceptar el funcionamiento jurisdiccional de los tribunales argentinos. Bielsa no disimula su crítica sobre la política exterior de Milei, pero, eso sí, frente a la demanda de justicia recomienda priorizar los intereses de Argentina. Dice que se reserva ciertos juicios personales para no contribuir a la larga historia de impunidad.
La escalada de Milei contra Irán se despliega en un contexto explosivo -por la guerra global- pero, al mismo tiempo, con un historial muy sensible para los argentinos. En diálogo con Tiempo, el analista Said Chaya, doctor en Relaciones Internacionales y director del Núcleo de Estudios de Medio Oriente de la Universidad Austral, lo resumió de este modo: “La relación con Irán en los últimos 30 años ha sido y es complicada y eso acarrea a diferentes colores políticos.”

En cuanto a las consecuencias -perjuicios o beneficios- que podría tener para la Argentina este in crescendo diplomático con Teherán, Chaya eligió una paradoja a modo respuesta. Dijo que Irán se venía preparando para una guerra asimétrica de esta dimensión desde el gobierno de Ahmadinejad (“llevan por lo menos 21 años preparándose”) pero reconoció que “la capacidad de respuesta” militar lo sorprendió largamente. Por esto, agregó el especialista, los efectos para el país son difíciles de predecir.
En su visión, la guerra de Israel y EE UU contra Irán probablemente “no saldrá bien” para la administración republicana que gobierna Washington, al menos no según los planes iniciales. Distinto es el caso de Israel. En cuanto a la Argentina sostuvo que “los beneficios que puede obtener están atados a los resultados de la guerra». «Dicho de otro modo, estamos atados a la suerte de EE UU. Eso sí, si el escenario cambia y Trump logra un acuerdo beneficioso, bueno, ahí Milei puede subirse a ese tren y decir ‘vamos ganando’ y que su imagen quede mejor parada”, completó.
Otra variable de esta historia es la mirada que pueda haber del cortocircuito diplomático -un diferendo con un país tan lejano como Argentina- desde las calles mismas de Teherán; desde los edificios bombardeados de la capital iraní. Tiempo pudo conversar en inglés, mediante un intercambio de mensajería de WhatsApp, con el escritor y analista iraní Peiman Salehi. Residente en Teherán, con un familiar fallecido en el bombardeo a la escuela Shajareh Tayyebeh, en la ciudad de Minab, donde perdieron la vida más de 160 niñas, Salehi se sorprendió por el endurecimiento de la Argentina. “Cuando los países europeos, tradicionalmente aliados de EE UU, parecen actuar con mayor cautela en su acercamiento a Irán, en parte debido a la preocupación por su seguridad energética y a la importancia del estrecho de Ormuz, Argentina parece encaminarse a una mayor tensión. Resulta sorprendente que lo haga, en lugar de buscar un diálogo pragmático”, opinó desde el medio de la guerra.