La artista argentina radicada en Francia propone una obra donde la identidad se desarma entre objetos cortantes y cuerpos transparentes. Una experiencia estética radical y cercana, solo por dos noches.

Enmarcada por una atmósfera de suspensión -física, emocional, estética-, la propuesta se despliega como una poética encarnada que rehúye toda narrativa lineal. Un cuerpo suspendido en el centro de un espacio circular invita al público a una cercanía sin distancias de seguridad, donde lo que vibra no es sólo el cuerpo en escena, sino la propia percepción del espectador. ¿Qué se revela cuando se abandona la urgencia de definirse? ¿Qué ocurre cuando el cuerpo deja de representar, y se convierte en acto?
Vestuarix transparente, objetos cortantes, penumbra: en ese entorno poroso, se encarna una dramaturgia que no busca contar, sino conmover. Yves Kafka, poeta y crítico, escribió sobre Cugat: “Des-cubriéndose en el juego de mostrar y ocultar (…) dinamita las corazas identitarias, esos lugares donde se nos priva de libertad”.
Con funciones únicas y presenciales, la obra -estrenada y presentada en distintos puntos de Europa- llega ahora a Buenos Aires para abrir un campo de resonancias tan íntimo como colectivo. Cugat no busca representar una identidad queer: propone habitar su vibración.
Dirección, creación y performance: Mau Cugat. Guion: Mau Cugat. Viernes 25 de julio a las 20:30 en Que Tren (Olazábal 1784, CABA). Sábado 2 de agosto a las 20 en Nos en Vera (Vera 1350, CABA).
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