La obra interpretada por Violeta Urtizberea y Lucía Adúriz se sostiene en un intercambio epistolar casi accidental. ¿Pueden los vínculos afectivos prescindir de la realidad?

En rigor, su estreno original fue en 2017 con otro elenco, y tuvo un amplio recorrido por festivales, lo cual le permitió llegar a Estados Unidos, España, Colombia, Chile, Brasil, Costa Rica, Venezuela. “Cuando Mariano me dijo que quería reponerla, cambiarla un poco y que iba trabajar con Violeta, dije que sí automáticamente. La leí en diez minutos y sentí que me iba a encender porque tiene mucho que ver con mi forma de actuar. Nos conocemos hace mucho, y también reconoce mi recorrido por el teatro independiente dándome esta chance”, asevera Adúriz. Para ella, la obra tiene algo de Puig, algo de Urdapilleta, algo de Almodóvar y de la época de las grandes divas de Hollywood. Por su lado, Urtizberea recuerda que entró en el proyecto hace unos meses: “Mariano presentó un libro y me hizo leer una parte de esta obra. Nos conocemos hace mucho y él produce la obra que hago con Tamara Tenenbaum, Una casa llena de agua. Un día me contó que quería reponer esta obra sobre el amor y me propuso hacerla. Acepté de inmediato. Tenía ganas de hacer algo que me entusiasme: en teatro no me pasa como en la tele o en el cine que quizás me animo a hacer algo que no me identifica tanto. El teatro tiene algo con la cercanía de la gente que si no siento afinidad con el texto, no lo puedo hacer. Y al leer la obra completa no quedaba otra que decir sí. Me gusta mucho la manera de escribir de Mariano. Me engancha cómo crea los personajes con sus características particulares”, comenta la otra protagonista de Quiero decir te amo.
Esta obra de Tenconi Blanco se desarrolla a partir de una mujer que ve a un hombre socorriendo a las víctimas de un accidente de autos y se enamora de él. Comienza a escribirle cartas de amor, pero la esposa de ese hombre captura las cartas y las comienza a responder haciéndose pasar por su marido. Al mismo tiempo, comienza a escribir un diario íntimo. Todo eso articula una obra que permite múltiples lecturas sobre el amor.
“Hay algo muy seductor en ese formato epistolar y de diario íntimo, en esos monólogos que se entrecruzan. Eso de estar solo con el propio pensamiento, pero hablando en voz alta a una especie de interlocutor que no se sabe quién es. Es como nadar en aguas abiertas, sin boyas, pero el ensayo te crea la costa. Además, cada una debió aprender hasta la última coma para encontrarle a la obra la respiración y el ritmo propio. Me encanta la literatura dramática de Mariano como autor. Esos homenajes a las formas de escritura puestas en teatro es algo muy bueno, son recursos muy atractivos, en este caso para abordar el amor. La historia tiene mucha tensión y emocionalidad, en muchas capas, y está escrita con gracia y elocuencia. Es una obra con humor refinado, pero con gran poder de identificación también”, afirma Adúriz.
La dinámica y la química de la dupla de actrices sobre el escenario es muy buena. “Enseguida encontramos mucha complicidad. Violeta es muy generosa y afable. Hay un humor que nos conecta. Yo miraba Magazine For Fai de chica y es parte de mis usinas creativas. Forjé mi imaginario y mi idea de lo que era la libertad creativa viendo ese programa del que ella fue parte. Entonces, me produce mucha admiración. Me gusta estar con ella en este desafío. Ensayamos juntas una parte, pero también en otro momento del proceso de preparación lo hicimos separadas, individualmente. Y cuando nos veíamos era una fiesta. Nos mirábamos y era como festejar los goles de la compañera. Estuvo muy bueno”, admite Adúriz.
Urtizberea, por su parte, detalla que la admiración de la que habla su colega es mutua: “Me alucina y me inspira verla trabajar. Yo estoy en escena cuando ella actúa, pero al no tener diálogos entre nosotras, la observo, la contemplo. La flasheo con lo que hace. Qué suerte que me genera eso, porque así cuando me toca a mí estoy de algún modo absorbida por su energía, que es diferente a la mía, y super potente. Es inspiradora”, concluye. «
Dramaturgia y dirección de Mariano Tenconi Blanco. Con Lucía Adúriz y Violeta Urtizberea. Sábados a las 19 y domingos a las 21 en el Teatro Picadero, Pasaje Enrique Santos Discépolo 1857.
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