Las cámaras empresarias seguían bien de cerca en la tarde del miércoles la discusión parlamentaria del proyecto de reforma laboral oficial, en cuya redacción concentraron vastos esfuerzos desde la llegada de La Libertad Avanza y Javier Milei al poder.
Con los ojos y el lobby concentrados en el debate, las entidades se refirieron marginalmente al paro general llamado por la CGT que, desde la perspectiva de las asociaciones sindicales, paralizó ampliamente la actividad económica a nivel nacional.
Entre los que hablaron, el presidente de la Federación de Comercio e Industria de la Ciudad de Buenos Aires (Fecoba), Fabián Castillo, consideró que la situación económica del país “no da margen para plegarse al paro y perder días de ventas”, especialmente después de los feriados por el Carnaval.
El paro y la reforma
Aunque lamentó el paro, Castillo reportó niveles de acatamiento presuntamente bajos, del 12%, con más impacto en las zonas comerciales cercanas “a lugares de trasbordo de pasajeros de transporte público”. En los principales centros comerciales a cielo abierto, la actividad fue, desde esa perspectiva empresarial: “casi normal”.

En el interior, un estudio de la Unión Industrial de Córdoba (UIC) midió un acatamiento del 40% del personal y lo asoció, en igual proporción, a la conformidad de los trabajadores con el llamado sindical y al impacto del paro de los sindicatos transportistas.
En la capital provincial el porcentaje de adhesión llegó al 24%, agregó el informe que sumó que el 12% de las empresas consultadas declaró impacto negativo económico por la medida y el 68% aseguró que no tuvo consecuencias de ese tipo.
Con base en la misma provincia, y en medio del debate en el Congreso, la Fundación Mediterránea publicó un informe en el que consideró que la reforma “abre una oportunidad para mejorar la calidad del empleo. Que esa oportunidad se traduzca en más formalización dependerá, en buena medida, del diseño elegido”.
En esa línea, consideró que “la verdadera prueba de la reforma no será solo su capacidad para estimular la formalización, sino su consistencia fiscal y viabilidad en el tiempo”.