“Si no quieren, que no lo voten.” La advertencia de un importante miembro de la mesa chica del oficialismo, que retumbó en Casa Rosada con la misma fuerza que una amenaza, llegó en medio de las negociaciones que el Gobierno Nacional mantiene con los gobernadores aliados para lograr la aprobación de la Reforma Laboral. Las discusiones, tensas, tuvieron un nuevo revés en las últimas horas cuando desde el oficialismo les hicieron saber a los mandatarios que no estaban dispuestos a negociar ningún tipo de modificación en el esquema de Ganancias. Lejos de retobarse, en Balcarce 50 redoblan la apuesta y advierten que dejarán caer el proyecto si los jefes provinciales no acompañan todo el paquete sin objeciones.
La postura intransigente no es compartida por todo el Ejecutivo. Por eso, a las 12, puntual, la mesa política del oficialismo se reunió nuevamente en las oficinas que Manuel Adorni ocupa en la planta baja de la Casa Rosada para terminar de pulir los últimos lineamientos de la Reforma Laboral a una semana del inicio de las sesiones extraordinarias en el Congreso. La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el ministro del Interior, Diego Santilli; el ministro de Economía, Luis Caputo; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; la jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich; y el asesor presidencial, Santiago Caputo, se vieron las caras para debatir sobre la táctica parlamentaria mientras el presidente, Javier Milei, recibía en su despacho a un niño admirador de sus ideas.
Mientras que un sector del oficialismo busca acercar posiciones con los gobernadores, a quien La Libertad Avanza sigue necesitando para avanzar en cualquier plan legislativo, en otro lado de la mesa las posturas son más rígidas. “No vamos a negociar más nada, que la voten como está o no acompañen”, insisten desde el ala intransigente.
Para los gobernadores, aprobar el nuevo régimen de Ganancias que Toto Caputo insiste en introducir es casi una condena a la quiebra. La reducción del impuesto coparticipable afecta de lleno a las arcas de las provincias ya golpeadas por la baja de la recaudación y la celosa repartija que el estado nacional mantiene con los fondos discrecionales. El cálculo estimado del pérdida de ingresos anuales para todas las gestiones nacionales supera los 140.000 mil millones, un monto estrafalariamente alto como para aceptar modificar el régimen sólo a cambio de promesas que auguran un crecimiento del empleo y, por tanto, la reactivación económica.
En las últimas horas, las versiones sobre una aparente negociación entre las provincias y el Gobierno para extender la modificación de Ganancias una vez que se concrete el crecimiento económico en 2027 -algunos hablaron de hasta 2028-, una inobjetable fuente de Casa Rosada hizo saber que esta posibilidad ni siquiera fue planteada. “El proyecto es el que es. Las modificaciones que se harán serán mínimas, el espíritu se mantiene”, afirmaron tajantes.
El encuentro de la mesa chica del Ejecutivo se dio un rato después de que se confirmara la suspensión de reunión prevista para este miércoles en el Consejo Federal de Inversiones (CFI), donde se preveía que un puñado de gobernadores iba a encontrarse para analizar la postura del oficialismo frente a la Reforma Laboral y llegar a una posición unificada. Pese a que dentro del propio Gobierno buscaron quedarse con el triunfo de suspender aquel cónclave, hay quienes incluso le atribuyen la gestión a Santilli, lo cierto es que la cumbre nunca estuvo confirmada, al punto que en varias provincias ni siquiera tenían previsto modificar sus agendas para viajar hasta la Ciudad.
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