El gobierno de Axel Kicillof anticipó, al realizar el balance del año que se fue, que en 2026 insistirá con una reforma a la ley que limita las reelecciones de los intendentes y que, de no ser modificada, dejará fuera de juego a 82 intendentes en 2027. El tema, que genera resistencia en la oposición pero también en el propio peronismo, anticipa la gran discusión legislativa de 2026 en la provincia: la reforma electoral.
El que encendió la mecha fue el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, quien dijo en la última conferencia del año que volverán la carga con la reforma de la Ley 14.836 que limita la reelección de intendentes, concejales y legisladores provinciales a dos mandatos consecutivo.
Esa norma fue sancionada durante la gestión de María Eugenia Vidal, con el apoyo del líder del Frente Renovador, Sergio Massa, y está pronta a cumplir diez años.
«Vamos a seguir insistiendo, como lo hemos hecho todo este tiempo, con la reelección de los intendentes», dijo Bianco y argumentó que el límite actual de dos mandatos es «proscriptivo» ya que le quita al pueblo la posibilidad de elegir. «El pueblo los vuelve a reelegir porque tuvieron una buena gestión. Si no, no los reelige, como suele suceder», acotó.
El planteo sobre las reelecciones divide aguas en el peronismo. El Movimiento Derecho al Futuro empuja la reforma públicamente por una cuestión de poder territorial. Es el espacio que tiene más jefes comunales impedidos de ir por un nuevo mandato sobre los 52 que pertenecen a Fuerza Patria. La Cámpora ofrece resistencia, mientras que el massismo repite que no acompañará de ninguna manera una marcha atrás en el límite a las reelecciones.
El debate llega en medio de un verano caliente para el peronismo atravesado por las elecciones que se realizarán el 15 de marzo en el PJ bonaerense. Las listas cierran el 8 de febrero y la discusión política que se dará con el mar de fondo determinará si hay lista de unidad o van a internas. Kicillof impulsará a su vicegobernadora Verónica Magario para suceder a Máximo Kirchner al frente del partido. Tener el control del partido es un objetivo clave para el gobernador en el armado nacional que quiere iniciar hacia 2027.
Antecedente fallido
El límite también perjudica al resto de las fuerzas políticas ya que hay 17 radicales, ocho macristas, cuatro vecinalistas y un libertario también en la lista de intendentes que no podrán ir por otro mandato en su pago chico. A todos los beneficia la reforma pero, como se trata de un tema incómodo e impopular, muchos guardan silencio también a la espera de debatir una reforma política más amplia ya cuando arranque el año legislativo.
La última vez que se intentó modificar la Ley de Reelecciones fue en junio de 2025, cuando el cristinismo -junto a parte de la oposición- impulsó y logró darle media sanción a un proyecto que eliminaba el límite aunque sólo para legisladores provinciales, concejales y consejeros escolares. La reforma planteada cayó mal en el kicillofismo que entendía que debía sumarse también a los jefes comunales e incluso intentó incorporar ese cambio, pero sin éxito.
El debate se dio justo semanas antes del cierre de listas para las elecciones provinciales del 7 de septiembre. El objetivo era que la reforma habilitara un nuevo mandato para los 19 diputados y senadores de distintos partidos políticos que terminaban su segundo mandato consecutivo. Sin embargo, la iniciativa se trabó luego en la Cámara de Diputados donde no logró ser tratada.
La BUP y las PASO
Tras las elecciones de octubre, el juez federal con competencia electoral en la provincia, Alejo Ramos Padilla, le pidió a la Legislatura que discuta en 2026 -un año no electoral- temas claves como la Boleta Única Papel (BUP) y la vigencia de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), que fueron suspendidas en 2025 excepcionalmente. Se suma a ese combo el desdoblamiento electoral que aplicó por primera vez el gobernador Axel Kicillof el año pasado en la provincia.
Los libertarios, convertidos ahora en la principal oposición en las dos cámaras de la Legislatura bonaerense, ya anticiparon que cualquier reforma electoral debe incluir sí o sí el cambio del sistema de boleta partidaria tradicional a la Boleta Única, en línea con el modelo aplicado en las elecciones legislativas del 26 de octubre.
«La boleta única es nuestro principal objetivo», señaló un diputado de La Libertad Avanza a Tiempo e incluso adelantó que podrían estar dispuestos a «conversar» de la ley de reelecciones si el oficialismo habilita la BUP. Argumentó que las restricciones «no van» con la ideología liberal.
¿Qué piensan el resto de los bloques opositores? Tanto la UCR como la Coalición Cívica y el PRO impulsaron en 2024 un proyecto conjunto para cambiar el método de votación en la provincia y terminar con la boleta partidaria. Los libertarios dialoguistas de Nuevos Aires también impulsaron un proyecto en este sentido y, además, propusieron eliminar las elecciones PASO.
En lo que hace a la boleta única no hay grieta en el peronismo. Todos los sectores defienden el sistema de votación actual y sostienen que no hay argumentos técnicos ni económicos para cambiarlo, ya que la boleta tradicional demostró ser «más barata que la BUP» y nunca generó problemas de transparencia ni sospechas de fraude. «