En el marco de los 50 años del golpe de Estado de 1976, River Plate inauguró este jueves los tres pilares del nuevo Sitio de Memoria en su predio, en un acto atravesado por la emoción y el compromiso colectivo. Participaron el vicepresidente Andrés Ballotta, el prosecretario Federico Ferreyra, autoridades del club, organismos de Derechos Humanos y familiares de socios detenidos desaparecidos.

La apertura estuvo a cargo de Rodrigo Daskal, presidente de la Comisión de Derechos Humanos, quien destacó el rol social de los clubes y la necesidad de sostener una política activa en materia de memoria, verdad y justicia.

Durante el acto también habló Claudio Morresi, exjugador del club y hermano de un detenido desaparecido, quien remarcó la importancia de estos espacios frente a los discursos que intentan relativizar el terrorismo de Estado.

El vínculo de River con los derechos humanos

Desde la dirigencia, el prosecretario Federico Ferreyra subrayó que la iniciativa forma parte de una construcción histórica del club en materia de derechos humanos y destacó el trabajo de identificación de socios detenidos desaparecidos, una tarea que continúa en desarrollo.

En ese marco, el testimonio de Germán Roitbarg, integrante de la Comisión de Derechos Humanos, permitió ampliar la mirada y entender este hecho como parte de un proceso mucho más profundo.

La historia de River y los derechos humanos se remonta hace casi ochenta años”, señaló, al recordar que ya en 1949 el club tuvo un gesto solidario internacional tras la tragedia de Superga, cuando viajó a Italia para disputar un partido a beneficio de las familias del Torino.

Roitbarg también repasó decisiones institucionales que marcaron posicionamientos claros: en 1997, River fue pionero al quitarles la condición de socios honorarios a los principales responsables de la dictadura, en una resolución votada de manera unánime por toda la vida política del club. Años más tarde, en 2003, la institución volvió a marcar un antecedente al homenajear a Abuelas de Plaza de Mayo en el estadio, antes de un partido oficial.

Ese recorrido tuvo continuidad en el tiempo. En 2024, el club restituyó los carnets a familiares de socios detenidos desaparecidos, y en la actualidad mantiene identificados a quince —catorce hombres y una mujer— en el marco de una búsqueda que sigue abierta.

Sobre la inauguración del Sitio de Memoria, Roitbarg la definió como un punto de inflexión: “Lo que ocurrió es un hito histórico, porque es una asociación civil sin fines de lucro la que impulsa este tipo de proyecto”. En ese sentido, destacó el valor del modelo de club y remarcó que difícilmente una estructura empresarial avance con iniciativas de este tipo.

River

El espacio se emplaza en el ex campo de deportes de la ESMA, un lugar atravesado por el terrorismo de Estado. Allí, según testimonios, se realizaron quemas de cuerpos de detenidos desaparecidos, entre ellos los de Norma Arrostito y Rodolfo Walsh. Frente a eso, River impulsó un proceso de excavaciones, en articulación con la justicia y el Equipo Argentino de Antropología Forense, que permitió constatar la ausencia de restos humanos y avanzar en la resignificación del predio.

“Es fundamental contar lo que pasó en este lugar para mantener viva la memoria”, sostuvo Roitbarg, quien también remarcó que se trata de un trabajo colectivo que lleva más de una década, con participación de distintas gestiones, organismos de derechos humanos y equipos especializados.

Uno de los momentos más significativos fue la instalación de antiguas butacas del Estadio Monumental, pensadas como símbolo de la presencia permanente de los socios detenidos desaparecidos. El homenaje se realizó junto a sus familiares, que acompañaron el acto.

El cierre estuvo a cargo de Andrés Ballotta, quien destacó la transformación del lugar en un espacio de memoria activa, pensado para las nuevas generaciones.

La iniciativa contó con la colaboración del programa Ensayos Urbanos de la Facultad de Arquitectura de la UBA y se proyecta en articulación con el Museo Sitio de Memoria ESMA, con el objetivo de sostener la reflexión sobre el pasado reciente.

Con este paso, River no solo inaugura un espacio, sino que consolida una política institucional sostenida en el tiempo, donde la memoria deja de ser solo recuerdo para convertirse en acción, identidad y compromiso colectivo.