El silencio no es salud: Rodolfo Mederos y una carta contra la crisis económica y cultural

El gran bandoneonista y compositor publicó una poderosa reflexión tras la postergación de un show por falta de público. Derrumbe del consumo y arte fuera de los algoritmos.

El 13 de junio, el grupo Pulso -integrado por Santi Medina, Juan Pérez Garber, Valentín Manzoni y Rodolfo Mederos– tenía programada una presentación en el Teatro Metro de La Plata. Sin embargo, la función fue postergada por razones de “escasa venta de entradas”. Ante esta situación, el mítico bandoneonista y compositor Rodolfo Mederos publicó un comunicado que se viralizó por su tono preocupado y a la vez reflexivo, en el que no solo plantea una crítica a la coyuntura económica sino también una inquietud más profunda: ¿qué lugar ocupa hoy el arte en la vida de las personas?
Rodolfo Mederos, esta vez con el piano.
Foto: Tiempo Argentino

“El espectáculo fue postergado por razones de escasa venta de entradas”, explica Mederos, y plantea dos hipótesis: “A) no hay dinero para comprar la entrada; B) no hay interés en la música (ya no de Pulso, sino de ninguna)”. Mientras que la primera opción le despierta deseos de “tocar sin costos”, la segunda le provoca una tristeza más honda. “¿Será que los humanos están perdiendo su capacidad de disfrute? ¿Será que está cooptado por un mercado de consumo y ya no pueden diferenciar sus propios deseos?”, se pregunta.

Rodolfo Mederos es una de las figuras más relevantes del tango contemporáneo. Nacido en 1940, bandoneonista, compositor, docente y pensador, fue parte de la orquesta de Osvaldo Pugliese, colaboró con Astor Piazzolla, Mercedes Sosa y Joan Manuel Serrat, y es autor de una obra que va del tango clásico al tango eléctrico. A lo largo de su carrera, sostuvo una mirada crítica sobre la industria cultural, el mercado y las modas. Su grupo Pulso es una muestra más de ese camino: una búsqueda musical libre, sin concesiones.

Mederos es uno de los compositores más prolíficos de nuestro tango.
Foto: Pedro Pérez

El comunicado no se limita a un lamento individual, sino que interpela al sistema: “Insisto, no hablo solo del grupo musical al que pertenezco sino de cualquier hecho artístico genuino que vemos que le sucede lo mismo”. Pero Mederos cierra con una promesa: “Seguiremos junto a mis compañeros generando música sin concesiones y fuera de las modas”.

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