“Bajar la edad de punibilidad puede dar una sensación inmediata de respuesta, pero no construye futuro. No reduce la violencia. No honra a las víctimas. Solo amplía un sistema penal que llega siempre tarde y que ya ha demostrado su ineficacia”. Este es uno de los párrafos que el juez de Cámara de Responsabilidad Penal Juvenil de Catamarca, Rodrigo Morabito, le escribió esta semana en una Carta Abierta al presidente Javier Milei, ante una nueva avanzada del Poder Ejecutivo y de sus adláteres en el Congreso para sancionar un nuevo Régimen Penal Juvenil. El funcionario judicial dialogó con Tiempo sobre la norma que buscaría “una solución integral que contemple no sólo la cuestión punitiva”. Sin embargo, los especialistas, incluso la Iglesia, aseguran que el gobierno y sus aliados insisten en criminalizar a uno de los sectores más vulnerables de la población.
El lunes, un día antes de cantar y besar a su ex Fátima Flores arriba de un escenario, el presidente, megáfono en mano, adelantó en las calles de Mar del Plata que “para estas Sesiones Extraordinarias estamos mandando la baja de edad de imputabilidad para menores que delinquen, porque en Argentina el que las hace las paga. Delito de adulto, pena de adulto”, resumió ante decenas de fieles.
Entre otras iniciativas que impulsa el oficialismo, en febrero comenzará a tratarse la denominada Ley Penal Juvenil, que modificaría la Ley 22.278, vigente desde 1980. Este proyecto es de julio de 2024 y cuenta con dictamen de mayoría: si bien el gobierno pretendía bajar la edad de punibilidad a 13 años, el radicalismo y el macrismo lograron que se fije en 14. No obstante, la gestión de Milei cuenta con posturas más extremas como la de Alejandra Monteoliva, la sucesora de Patricia Bullrich en el Ministerio de Seguridad, quien dijo que “debería ser de 12 años”.
-¿La sociedad pide esta medida?
-La sociedad hoy demanda seguridad, de manera legítima, sin dudas, bajo el sostenimiento de que la cárcel o el castigo es la única salida a los conflictos que se generan a través del delito. Pero hay otras soluciones que no son exclusivamente el castigo en sí mismo. La baja de la edad de punibilidad viene de todos los gobiernos. Si contrastamos esa insistencia, con las estadísticas delictivas, no sería suficiente la baja de la edad para atender el problema. El delito adolescente en el país no supera el 3 o 4% del delito en general. La regla siempre es el delito adulto.
-El gobierno tomó el crimen de Jeremías Monzón, en Santa Fe, para destacar la necesidad de bajar la edad.
-El caso de este jovencito en Santo Tomé es excepcional. En mis 20 años en la Justicia y casi 15 en la justicia penal juvenil, no recuerdo haber leído o tenido ese tipo de causas. Los chicos no cometen un delito de tal magnitud todos los días. Por supuesto hay que darle una respuesta a las víctimas y es un obligación del Estado protegerlas. Pero no hay que utilizar el dolor de las víctimas para obtener un rédito político. Morabito, quien es profesor de derecho penal en la Universidad Nacional de Catamarca y miembro de la mesa nacional de Asociación Pensamiento Penal, advirtió que “Bullrich había anunciado que el delito había bajado en Argentina, especialmente el homicidio”. En ese mismo tono, recordó que “en América Latina sólo dos países tienen la edad de 16 años para poder castigar: la Argentina y Cuba. Sorpresivamente, son los países que tienen las tasas de homicidios más bajas; 3,8 cada 100 mil habitantes Argentina y 3,2 o 3,4 Cuba”. Como contrapunto, indicó que Uruguay (13) y Brasil (12) “tienen edades de punibilidad más bajas y tasas de homicidio mucho más altas (10,3 y 20, respectivamente)”.

-¿Cuál es el grado de reincidencia de los adolescentes y cómo se trabaja?
-La reincidencia no se aplica, por disposición, en el sistema penal juvenil. Lo que puede haber es un chico reiterante en el delito, que generalmente es leve. Claro que pueden cometer delitos graves, pero la mayoría son amenazas, hurtos. Hacemos un trabajo interdisciplinario distinto al régimen de adultos. Cada caso se lo aborda con seriedad, compromiso. Hacemos un seguimiento desde que un chico o una chica ingresa al sistema penal juvenil y trabajamos con los sistemas de protección. Hoy, quien entra a la cárcel tiene más posibilidades de salir como un gángster, desocializado, que resocializado. Algo que no se dice al momento de bajar la edad de punibilidad, es cómo se va a trabajar con esos chicos.
-¿Es necesaria o no una nueva ley?
-Es necesaria pero sin bajar la edad de punibilidad y si se bajara, creo que habría que analizarla sólo para delitos extremadamente graves. Por ejemplo, los homicidios y por un tiempo determinado, que no sería la respuesta típica de las penas del Código Penal.
-Desde el oficialismo se plantea que va a reducir la criminalidad juvenil…
-El endurecimiento sistemático en la Argentina del sistema penal, en general, no minimizó el delito. ¿Por qué lo haría en este caso? El sistema penal no aporta en bajar el delito, lo que lo hace son otras circunstancias: trabajar sobre las causas que lo generan. «