El reconocido actor Gerardo Romano se expresó tras la controversia generada en torno al premio Oro de Mar del Plata, que según trascendió inicialmente iba a ser otorgado a él pero habría sido modificado por razones políticas. En una entrevista cargada de emoción, señaló que “no me quitó el sueño, pero sí me dio tristeza”, y precisó que lo que más le preocupa no es el galardón en sí, sino que un reconocimiento artístico pueda verse condicionado por posiciones ideológicas.
Lejos de adoptar un tono confrontativo, el actor subrayó el valor de la convivencia democrática y el respeto por las diferencias, sosteniendo que “no respetar la ideología del otro es lo peor que le puede pasar a una sociedad”. También defendió el rol del arte como espacio de libertad y pensamiento crítico, y remarcó la importancia de la educación pública y la cultura como pilares esenciales del desarrollo social.
Romano reflexivo
El actor manifestó su rechazo al llamado “canibalismo político”, entendiendo por ello que estigmatizar posiciones contrarias limita el desarrollo de la cultura y la convivencia social. Su defensa de la enseñanza pública, la cultura como espacio de reflexión y el respeto por las diferencias ideológicas se contrapone con visiones más radicales de confrontación política y recortes del rol del Estado.

Uno de los momentos más sensibles de la charla fue cuando se refirió a su salud: Romano convive con Parkinson, y lejos de victimizarse afirmó que “no es un pecado enfermarse. Hay que honrar la vida”, mostrando serenidad y compromiso con su trabajo. Destacó que sigue ensayando y actuando, y que para él el teatro es también una forma de resistencia personal y colectiva. “El teatro cura el alma”, afirmó.
Actualmente protagoniza la obra El secreto en el Teatro Atlas de Mar del Plata, con funciones de martes a domingo a las 21, donde continúa recibiendo el afecto del público. Su vigencia artística y su compromiso con una sociedad que reconozca la diversidad de ideas parecen estar, para él, muy por encima de cualquier polémica por un reconocimiento institucional.