Rosalía apareció por sorpresa en el concierto solidario por Palestina que se realizó este jueves en el Palau Sant Jordi de Barcelona, irrumpió en el escenario sin anuncio previo y cantó «La Perla» ante miles de personas, en un evento organizado por la campaña internacional Act X Palestine, que reunió a artistas como Amaia, Bad Gyal, Oques Grasses, Lluís Llach y Fermín Muguruza con el objetivo de denunciar la situación en Gaza y recaudar fondos para la población palestina.

La presencia de la artista catalana no había sido confirmada oficialmente, aunque en las horas previas se había especulado con su participación tras la difusión de imágenes suyas en la ciudad. Cuando su nombre apareció en pantalla y subió al escenario acompañada por varios músicos, el Palau Sant Jordi estalló en una ovación que fue la más intensa de la noche. Tras interpretar la canción, Rosalía se dirigió al público en catalán: “Buenas noches, Barcelona. Hoy especialmente es un honor subir a este escenario. Muchas gracias por permitirnos estar aquí”, subrayando el carácter excepcional del evento.

El año pasado la artista se vio envuelta en una polémica, cuando el diseñador Miguel Adrover rechazó vestirla por no haberse posicionado públicamente en defensa de Palestina. Rosalía respondió en ese entonces desde sus redes sociales: “El hecho de no haber usado mi plataforma de forma alineada con el estilo o expectativas ajenas no significa en absoluto que no condene lo que está pasando en Palestina”.

Rosalía coronó una velada solidaria

Su intervención funcionó como el broche de una velada concebida como un gran manifiesto artístico y político. El concierto marcó el colofón de Act X Palestine, una campaña internacional destinada a visibilizar la crisis humanitaria en Gaza y a recaudar fondos de ayuda. El cartel, amplio y transversal, incluyó a figuras de distintas generaciones y estilos, y logró agotar las entradas pocas horas después de darse a conocer, confirmando la fuerte adhesión del público barcelonés a este tipo de iniciativas.

Antes del show, el Palau Sant Jordi había sido sede de distintos encuentros vinculados a la causa palestina, entre ellos una conversación entre el intérprete y fixer gazatí Kayed Hammad y el actor Eduard Fernández, además de la participación del entrenador Pep Guardiola. Sin embargo, la jornada había comenzado mucho antes y lejos del estadio, con un acto cargado de simbolismo frente al mar.

Rosalía apareció por sorpresa en un concierto solidario por Palestina en Barcelona
Fermín Muguruza, otro de los artistas que participó en el evento.

Durante la tarde, la playa de Barcelona fue sede de un homenaje a Hind Rajab, la nena palestina de cinco años asesinada en Gaza cuyo caso conmocionó a la opinión pública internacional tras difundirse su última llamada pidiendo auxilio mientras esperaba una ambulancia que nunca llegó. La acción, organizada por la ONG Avaaz, reunió a unas 200 personas y tuvo como eje el despliegue de una lona de aproximadamente 1.000 metros cuadrados con el rostro de la nena, sostenida durante casi una hora frente al Mediterráneo.

La presencia de su madre, Wesam Hamada, marcó uno de los momentos más conmovedores del acto. “No estoy aquí para pronunciar un discurso. Soy la voz de las personas que no pueden gritar. Soy representante de todo el pueblo palestino”, expresó antes de recitar un poema en inglés, luego reproducido en catalán. A su alrededor, varios niños sostenían dibujos realizados por menores palestinos, mientras se repetían consignas como “Gaza no está sola”.

“El homenaje no mira solo al pasado”, explicó Patricia López, portavoz de Avaaz. “No supimos responder al pedido de ayuda de Hind hace dos años y seguimos sin dar respuesta a los niños y niñas de Gaza. Estamos en un supuesto alto el fuego que no garantiza protección ni recursos básicos”. En el mismo sentido se expresó el cirujano británico Graeme Groom, con experiencia en más de 40 misiones en Gaza, quien advirtió sobre la persistencia de la crisis sanitaria y humanitaria. “Faltan médicos, comida y recursos básicos. Queremos que la rutina de los niños vuelva a estar marcada por el ruido de la salida del colegio y no por el de las bombas”, señaló.

El acto se cerró con la intervención de Alex, un niño de ocho años, que tomó el micrófono para dirigirse a los adultos: “No dejen de hablar de Palestina, de los niños y las niñas de Gaza. La diferencia entre ellos y yo es que vivimos en países diferentes”.

Ya entrada la noche, el Sant Jordi recuperó el pulso musical. La aparición inesperada de Rosalía terminó de sellar una jornada atravesada por la emoción, la denuncia y la solidaridad internacional, en la que la música volvió a funcionar como un amplificador de un reclamo que, para los organizadores y el público, no admite silencios.