Rufino es un lugar que desde el movimiento feminista conocemos y hemos nombrado en varias oportunidades. Allí ocurrió, en 2015, el femicidio que impulsó el Ni Una Menos. Hace 11 años, Chiara Páez fue asesinada por su novio Manuel Mansilla, de 16 años. Rufino todavía tiene una herida abierta por el femicidio que marcó al país y hace unos días acaba de perder a otra adolescente que, según los primeros datos de la investigación, fue asesinada por su pareja, un chico de 17 años.
Este 31 de marzo, una joven de 17 años fue hallada sin vida en una casa ubicada en Eva Perón al 1100 en Rufino. La primera hipótesis fue que se había tratado de un suicido, pero luego la presencia y ausencia de algunos elementos en la escena del crimen encaminaron la investigación hacia un asesinato. En el lugar no estaba el teléfono de la chica.
Según lo que trascendió hasta el momento, el femicidio ocurrió entre las 13 y las 15 del martes 31 de marzo y el principal sospechoso del asesinato es quien era su pareja.
La fiscala de Responsabilidad Penal Adolescente, Marianela Montemarani, ordenó la detención del novio de la joven, también de 17 años. El chico fue detenido en Beruti, provincia de Buenos Aires, en la casa de un familiar, donde se realizaron allanamientos y se secuestraron elementos de interés para la causa. Actualmente permanece detenido en el Centro de Responsabilidad Penal Juvenil de Rosario a la espera de los siguientes trámites a realizarse en el marco del proceso judicial.
El femicidio de esta adolescente vuelve a poner a Rufino en el centro de la escena porque otra vez allí un joven mata a su pareja. A la vez, este crimen se da en un contexto en el que recrudece la violencia ejercida por adolescentes en nuestra provincia, luego de que un joven de 15 años matara a un compañero de su escuela en San Cristóbal, al ingresar a la institución con una escopeta y disparar al menos cuatro tiros.
A 11 años del femicidio de Chiara Páez
El 3 de junio de 2015 miles de mujeres en Argentina y otras tantas miles en el mundo, salimos a la calle a expresar un hartazgo que sintetizamos en una consigna que hasta hoy llevamos como bandera: Ni Una Menos. Lo que motivó ese grito popular fue un femicidio: el de Chiara Páez.

La adolescente de 14 años, que vivía en Rufino, desapareció el 9 de mayo de 2015. Chiara estaba embarazada y su novio, Manuel Mansilla, de 16 años, la presionaba para que abortara. Un día más tarde, su cuerpo fue encontrado enterrado en la casa de los abuelos de Mansilla.
De esa primera marcha, en la que salimos a pedir concisa y claramente que dejen de matarnos, surgió la consigna «Ni Una Menos» y de ella se desprendieron muchas otras a lo largo de toda la década.
En mayo de 2025, un equipo de Periódicas viajó a Rufino para reportar cómo estaba la ciudad a 10 años del femicidio de la joven. No hubo marcha el día del aniversario del crimen y hubo una movilización pequeña el 3 de junio. Sí existían aún muchas preguntas, sobre todo relacionadas a qué hacer con Manuel Mansilla o con los potenciales femicidas. Casi un año después, ocurrió un femicidio similar.
La historia de Chiara y de estos once años de lucha, está completa en nuestro podcast «Tiene nombre”. Podés escucharlo en Spotify y acá:

Esta nota fue elaborada y publicada por Periódicas y republicada por Tiempo.