Apenas asomado a su nuevo rol como jefe de Gabinete, Diego Santilli retrató a Manuel Adorni como un hombre “anímicamente destruido”, en su primera declaración pública desde que fue designado al frente de la Jefatura de Gabinete. La frase, lanzada este lunes por la mañana, buscó explicar el estado del saliente funcionario, pero dejó en el aire la pregunta sobre por qué el gobierno de Javier Milei todavía no concretó su salida definitiva de todos los cargos que ocupa, pese a las denuncias por corrupción que lo salpican.

Santilli no solo evitó profundizar en esos expedientes, sino que redobló la apuesta oficialista al calificar a Milei como “el presidente más reformista de la historia” y reclamar que “sea reelecto” para consolidar el rumbo. “Las reformas implican desarrollo, crecimiento y consolidar lo que venimos haciendo”, insistió, en una clara defensa del modelo libertario, mientras minimizaba cualquier sombra sobre el manejo de la cosa pública durante la gestión de Adorni.

Santilli, La Libertad Avanza y el PRO

El flamante jefe de Gabinete, que asumirá formalmente mañana a las 16, reveló que dialogó por teléfono con Mauricio Macri antes de recibir el ofrecimiento de Milei, aunque aclaró que hacía tiempo que no hablaban. “Conversar es parte del rol”, se excusó, pero subrayó que “el liderazgo es claramente del actual mandatario”, en un intento por despejar cualquier especulación sobre influencias externas en el nuevo esquema de poder.

Santilli aún no asumió, pero lo sigue defendiendo a Adorni
Diego Santilli, Manuel Adorni y Jorge Macri.

A lo largo de sus entrevistas radiales y televisivas, Santilli repitió el mantra reformista y aseguró que la Argentina vive “una oportunidad única” que merece la continuidad del actual Presidente. “El esfuerzo de los argentinos tiene que valer la pena”, afirmó, y destacó la caída de la inflación como prueba de avance: “abril a 2,6%, mayo a 2,1%, y si Dios quiere junio seguirá así”, enumeró, sin mencionar los escándalos que rodean a su antecesor.

El funcionario cerró su presentación con una declaración de lealtad incondicional: “Hace dos años tomé la decisión de acompañar una visión de país, más allá de los colores partidarios”. Y remató: “A mí no me importa desde qué lugar, yo estoy para acompañar”. Con esas palabras, Santilli instaló su perfil de soldado del proyecto libertario, pero dejó sin respuesta los tiempos lentos del Gobierno para desprenderse de Adorni y la liviandad con que trata las acusaciones que lo comprometen.