Sara Hebe: “Mis shows siempre fueron espacios de resistencia antifascista”

Por: Hernani Natale

La artista patagónica lanzó "Negocionismo", un disco donde explora el hip-hop y el electro-punk. Referente de las luchas feministas y de la comunidad LGBTIQ+, defiende el baile como una trinchera colectiva.

En su habitual urgencia por plasmar de manera filosa la realidad político-social, Sara Hebe dio a luz por primera vez, casi sin proponérselo, un disco conceptual en el que “el tema del dinero” opera como gran articulador temático. “No es que dije: ‘Voy a hacer un disco conceptual acerca del valor del dinero’, pero se fue dando. Es la primera vez que armo un concepto con mi arte. En todos mis temas creo que hablo de lo mismo: la miseria, la pobreza, el oro, los recursos naturales, el amor, mi casa. Pero ahora estuvo más marcado el tema del dinero”, explica la artista patagónica en diálogo con Tiempo.

Negocionismo fue el neologismo elegido para bautizar a su séptima placa, producida por Manu Calvet, en la que, a lo largo de diez cortes, recorre una amplia paleta sonora donde conviven el hip-hop, el electro-punk y el reggae dub, entre otros estilos. «Hay un tema que es rap con una base alternativa industrial, dos dubsteps melódicos, otros tracks que son pop melódico, hay guitarras grabadas… No sé si es lo predominante, pero si tengo que definirlo, podría decir que es un disco de pop alternativo”, arriesga Sara Hebe.

Esa diversidad también viene marcada por las distintas invitadas que desfilan por la placa: colaboraciones “desinteresadas” de “amigas del palo” a las que se recurrió por recomendación del productor, con la idea de convocar a “gente que tira buena onda”. Así van apareciendo en distintos cortes Barbie Recanati, Dum Chica, el dúo mexicano Malcriada, la integrante de Kumbia Queers Aka Romea y la DJ patagónica Tayhana.

Negocionismo se presentará de manera oficial el 19 de diciembre en Niceto Club, luego de un extenso tour que Sara Hebe realizará por distintas ciudades de la Argentina, países limítrofes y Europa. Acompañada por el baterista Eduardo Morote, la guitarrista Lucía Hojman y el DJ Mauro Gaetan, la artista se presentará el 14 de agosto en la sala del Museo del Carnaval de Montevideo; el 21 en Posadas, Misiones; el 22 en Resistencia, Chaco; el 23 en Asunción del Paraguay; y, desde septiembre, girará durante tres meses por España, Italia, Francia, Suiza y Alemania.

Acompañada por banda completa, Sara Hebe prepara una gira por Latinoamérica y Europa.

—¿Cuál fue en este disco el hilo conductor que determinó que había un concepto?

—Desde que empecé, vengo repitiendo estas temáticas. Mi esencia y los temas de los que hablo son siempre medio los mismos, pero va cambiando la manera de abordarlos. Cuando empecé a leer la totalidad de las canciones, me di cuenta de que casi todas refieren a los múltiples negocios de los que escuchamos hablar a diario en la calle. Voy caminando y más que nunca escucho a la gente pensar en qué negocio puede hacer, como si fuese algo que nos fuera a salvar. Hay una cuestión un poco delirante alrededor del valor de las cosas y creo que eso es un reflejo de lo que pasa con el sistema productivo en este momento.

—En este sentido, ¿qué diferencia a este disco de tus anteriores producciones?

—Estas cuestiones no las digo de manera explícita como sí lo hice en discos anteriores. Es un álbum sin tanta carga lírica ni mucho discurso, con bastante espacio entre estrofa y estrofa, lo que da lugar a la música para bailar. Alguna gente que me sigue desde hace mucho me dice: “Sara, volvé al rap que se necesita”. Bueno, son gustos. Creo que tengo las mismas ideas de siempre, pero ahora las digo desde distintos lugares. Por ejemplo, en mi disco anterior, Sucia estrella, hay una canción que se llama “La bronca”, que sobre un beat tecno muy duro tiene una letra explícita contra el poder. Los espacios de ese tema donde hay solo música son los momentos de los shows donde la gente y yo misma expresamos una rabia colectiva a través del movimiento, del baile. Con estas canciones creo que también va a aparecer la oportunidad de manifestarnos sin necesidad de que haya un coro que diga “nadie se suicida en una comisaría”, como en otro tema de un disco anterior. Son maneras nuevas y diferentes de intentar moverme y movilizar a quienes me siguen.

—¿Influyó tu maternidad en el resultado final de la placa?

—Empecé a hacer el disco antes de quedar embarazada, estando en la búsqueda y con ese deseo muy presente. Estando embarazada lo grabé y lo terminé con la baby en el estudio. Así que atravesé todo tipo de sensaciones, locuras y ansiedades. No hay una canción que sea exclusivamente para mi hija, pero sí varias frases que digo porque son sentimientos que me produce este amor, que es algo inigualable que no conocía. Yo siempre voy absorbiendo lo que se dice en la calle, pero esta vez esa nueva faceta se me filtró en la lírica, en algunas frases o pasajes de las letras.

—¿Qué relación encontrás entre el concepto de “negocio” y el de “negacionismo”?

—Relacioné negocio con negacionismo porque estamos ya en la era del paroxismo, del traspaso de los límites de lo éticamente sano para el mundo y para la humanidad, donde los negocios multimillonarios que se efectúan a nuestro alrededor están negando la vida. Están negando realidades y otras posibilidades. ¿Qué negocios multimillonarios se están haciendo a costa de negarnos la materia que se requiere para sostenerlos? Por ejemplo, los data centers que requieren millones de litros de agua para enfriar datos, o los negocios inmobiliarios que precisan tierras y deforestación. Con todos estos emprendimientos hay una negación de la vida. También viene de la etimología de la palabra “negocio”, que es negotium, es decir, “negar el ocio”. Últimamente vivimos sin encontrar el límite, sin buscar el tiempo de descanso porque está la necesidad de hacer dinero todo el tiempo.

A través de una mirada filosa, Sara Hebe cruza la canción de protesta con los nuevos ritmos urbanos.

—¿Cómo impacta esta realidad en el arte? Te pregunto porque muchos artistas surgidos de la escena independiente han firmado con grandes productoras y llenan estadios.

—Yo siempre dije que el capitalismo es un monstruo que se alimenta de todos los bordes y que todo lo puede transformar en un producto de venta. Sin embargo, hay artistas que están dentro de la megaindustria y creo que siguen sacando cosas originales, lindas, buenísimas; que no pierden la autenticidad por ubicarse y trabajar de esa manera industrial.

—¿Y cómo impacta en casos como el tuyo, que te mantenés en el camino independiente?

—Es muy difícil sostener una carrera independiente, porque tenés que tocar, vender tickets, y si no estás en los festivales —que son vidrieras para ganar público y que la gente te vea—, es difícil seguir vendiendo entradas para shows donde tocás solo vos. A mí me gustaría que aparezca alguna oportunidad. Me gustaría que aparezca un sello porque me alivianaría mucho todo el trabajo y porque me gustaría tener esa experiencia que no sé cómo es.

—Participaste de encuentros feministas y también actuaste en marchas del orgullo. Precisamente, dos colectivos que han sido blanco de movimientos reaccionarios en los últimos tiempos. ¿Cómo te afecta eso?

—Se hace complicado dar pelea porque la batalla del otro lado es muy fuerte y agresiva. Es tan difícil que siento que no sé muy bien cómo enfrentarlo o qué decir. Mis shows siempre fueron espacios de resistencia antifascista, incluso  desde antes de que se empezara a hablar del antifascismo acá en Argentina. Ahí se revive esa energía fuerte, que es una emoción profunda que tengo. Hay artistas jóvenes que con sus canciones están dando mensajes bien claros; tienen esa energía y esa fuerza que yo tuve cuando empecé. Creo que para toda la militancia es un momento difícil. Fíjate las marchas de los miércoles de los jubilados, que están siendo reprimidos: no somos tantos los que estamos acompañando cada semana. Yo le mando un aguante y un aplauso a la gente que va a acompañarlos. Hay muchas organizaciones que siguen en la calle militando y organizándose, y eso tiene un valor enorme. Es realmente un presente difícil de leer. A mí me gustaría poetizarlo y es un intento que hago. La poesía es en sí misma revolucionaria y en Latinoamérica hemos tenido grandes referentes. Seguimos como podemos, pero hay que tener cuidado porque hay mucha violencia. «

Negocionismo – Sara Hebe

  1. «Saqueo».
  2. «Hoy» (con Dum Chica).
  3. «Ahorros».
  4. «K nadie me corrija» (con Malcriada)
  5. «Anticripto».
  6. «No voy a decir nada» (con Barbie Recanati).
  7. «Not aura».
  8. «Bad & ugi´s» (con Aka Romea).
  9. «Voy a negociar».
  10. «Algo en mí» (con Tayhana).

¿Cuándo?

Sara Hebe presenta Negocionismo el 19 de diciembre en Niceto, Niceto Vega 5510 (CABA).

El marginal y una canción que trascendió fronteras

A pesar de ser una artista independiente, la voz de Sara Hebe alcanzó una masividad que traspasó fronteras a partir de la cortina musical de las dos primeras temporadas de la exitosa serie El marginal, que a través de la plataforma Netflix llegó a diversas partes del mundo.

“Me encantó esa popularidad. Me encantó haber tenido la oportunidad de hacer la cortina de una serie muy popular de l a Argentina y que se vio en todo el mundo. Me encanta la canción y la seguimos tocando en vivo. Creo que ese tema le fue perfecto a la serie, como anillo al dedo; fue como un personaje más”, se entusiasma Sara Hebe al recordar su impacto. También acepta haber disfrutado de un éxito que, sin embargo, estuvo lejos de sobreexponerla, debido a que gran parte del público probablemente no tomó debida nota de quién era la intérprete.

“Me gusta que a la gente le haya gustado y lo agradezco mucho. Y me gusta un poco ese anonimato que tuve como artista. Esa obra me trascendió. O sea, la gente conoce el tema, pero no todos saben quién lo hizo, y eso no importa tanto”, acepta. Sin embargo, contempla la posibilidad de que ese suceso también le haya acercado algún que otro nuevo seguidor. “Por ahí hay gente que se fija quién la hizo y escucha mi discografía. A mí me gusta mucho estar actuando en una plaza y tocar esa canción. La re sube y hace que se acerque gente a gozarla. Es un alto cumbión, con mezcla de murga, y eso es lo que me encanta”, concluye.

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