La participación sobre el PBI de los trabajadores asalariados formales e informales se contrajo en 7,3 puntos que pasaron a manos de la ganancia empresaria y el trabajo precario.

De esta forma, exhibe el grado de explotación de la fuerza de trabajo (productividad) que ejerce la clase capitalista sobre los trabajadores asalariados en el proceso de la producción.
Se trata del informe que muestra de manera más nítida la evolución en la apropiación de trabajo ajeno bajo la forma de plusvalía.
La difusión de este tipo de informe se había discontinuado durante varios años y el Indec la retomó en el primer trimestre de 2016 una vez concluido el “apagón” estadístico que impuso el organismo luego de un largo período de intervención y manipulación de datos.
El informe cumple una década mostrando la evolución de esa relación entre clases, período durante el cual se sucedieron tres gobiernos de signo político diferente: el del PRO de Mauricio Macri, luego el del Frente de Todos de Alberto Fernández y finalmente el de La Libertad Avanza de Javier Milei.
Más allá de algunos vaivenes menores, la constante fue la de una sensible contracción en la apropiación -sobre la riqueza total- que perciben los trabajadores asalariados cuya labor es la que, en definitiva, la genera.
Mientras que durante el primer trimestre de 2016 la remuneración al trabajo asalariado (RTA) llegaba al 54,2% del PBI, en el mismo período de este año se redujo al 47%. Apenas un año atrás, la RTA llegaba al 48,9 por ciento. De esta forma la participación de los trabajadores en el PBI retrocedió 1,9 puntos porcentuales en un año y acumula 7,3 puntos de caída en una década.
Sobre la base del PBI anual que mide el informe, el retroceso en la participación de los trabajadores asalariados durante apenas un año equivale a U$S 10.550 millones. A escala de la década, surge que, si los trabajadores asalariados hubieran logrado mantener la participación en el PBI del primer trimestre de 2016, la masa salarial total hubiera superado a la que efectivamente percibieron en U$S 41 mil millones.
El monto, para ofrecer una pauta, resulta similar al rescate que el FMI otorgó al gobierno de Mauricio Macri durante 2018 y que a la fecha y en términos netos todavía no se ha siquiera comenzado a saldar.
Dicho de otra forma, cada uno de los poco más de 16 millones de trabajadores asalariados, en una década, cedió involuntariamente a otras clases sociales el equivalente a U$S 2500 anuales.
Cambio en la matriz laboral
El deterioro de la participación de la clase trabajadora asalariada registrada y no registrada sobre la riqueza producida se explica, en primer lugar, por la caída del salario en términos reales que se contrajo durante la década en el orden del 20 por ciento. Pero también por la pérdida de participación relativa de los trabajadores registrados sobre el total de los puestos de trabajo que se registró desde 2016 y se acentuó en particular en los primeros dos años de gobierno de Javier Milei.
Es que, en una década, según el mismo informe, los puestos de trabajo registrado aumentaron en un 3,7% mientras que los no registrados lo hicieron en un 27,6. Pero lo distintivo en el mercado de trabajo es el incremento de los denominados «puestos de trabajo no asalariado» que escalaron un 32,6% e incluyen a los trabajadores autónomos, gran parte de los monotributistas y aquellos que se desempeñan en la economía informal bajo la forma de changas, micro emprendiemientos o autoempleo. Allí destacan los trabajadores de aplicación o, por ejemplo, los emprendedores de la economía popular.
Es por eso que, de los 7,3 puntos del producto que resignaron los trabajadores asalariados en diez años, los capitalistas se apropiaron bajo la forma de ganancia de “solo” 2,1 puntos. La forma de ingreso que escaló desde 2016 es la que se conoce como ingreso mixto que pasó de representar un 12,5% del producto a explicar el 16,3 por ciento. Un incremento en la participación de 3,9 puntos pero que implica un crecimiento del segmento del 31 por ciento.
Ese fenómeno se agudizó desde el primer trimestre de 2024 a esta parte. Mientras que la masa de asalariados registrados (con ingresos más elevados) se contrajo en un 1,73%, equivalentes a 200 mil empleos, los no registrados crecieron un 4,22 por ciento. Se trata de 430 mil trabajadores informales nuevos, una cifra idéntica al incremento de los puestos no asalariados aunque estos representan un incremento impresionante del 7,36% en apenas dos años.
A la hora de explorar la raíz del problema resulta necesario insistir en que el fenómeno se sostuvo incólume bajo gobiernos de tres signos políticos diferentes. Por lo tanto, de lo que se trata es de una ofensiva de carácter histórico del conjunto de la clase capitalista sobre la clase trabajadora que, incluso, tiene alcance internacional. La respuesta organizada del movimiento obrero, en particular de las centrales sindicales que lo representan, está a la vista, no estuvo a la altura.
El excanciller cree que la bandera que exhibió la Selección destruyó dos años y medio…
Esta metodología consiste en construir una mentira basada en un elemento superficial y que a…
El presidente estuvo en Brasil para apoyar a Flavio Bolsonaro y denostar a Lula Da…
Modificó la estructura del ejecutivo porteño sin discusión parlamentaria ni debate con los sectores afectados.…
La política no puede seguir actuando como comparsa hiperactiva de los algoritmos.