El cierre de enero se presenta bajo un escenario climático sofocante que no ofrece respiro. El Servicio Meteorológico Nacional ha ratificado la vigencia de alertas por temperaturas extremas en las provincias de Buenos Aires, Corrientes, Córdoba, La Pampa, Neuquén, Río Negro y Chubut. Esta situación responde a la persistencia de valores térmicos que superan los umbrales habituales, lo que motivó la elevación de los niveles de vigilancia a categorías naranja y roja en diversas regiones, señalando un peligro potencial que va de moderado a extremo para la integridad física de los ciudadanos.

La escala de alertas funciona como un indicador del impacto sanitario previsto. Mientras que el nivel amarillo advierte sobre riesgos para grupos vulnerables como niños y adultos mayores, el nivel naranja incrementa la peligrosidad de forma significativa. El escenario más crítico se da bajo la alerta roja, donde el calor puede tener efectos devastadores en la salud general de la población, sin distinguir entre grupos de riesgo y personas sanas. Estos eventos de temperaturas extremas son monitoreados de cerca, ya que estudios locales han demostrado que, una vez superados ciertos límites de máxima y mínima, las tasas de morbilidad y mortalidad tienden a incrementarse.

Ante la falta de tratamientos farmacológicos específicos para combatir el golpe de calor, la prevención se convierte en la herramienta principal de defensa. El Ministerio de Salud enfatiza la importancia de mantener una hidratación constante con agua, incluso sin sentir sed, y evitar la exposición solar directa entre las 10 y las 16 horas. Asimismo, se recomienda priorizar la ingesta de frutas y verduras, reducir la actividad física intensa y permanecer en ambientes ventilados. La elección de vestimenta ligera y clara, junto con evitar bebidas alcohólicas o muy azucaradas, resulta fundamental para transitar estas jornadas de calor agobiante con el menor riesgo posible.