Bruce Springsteen respondió con música a la violencia. En apenas cuatro días -entre la escritura, la grabación y la publicación- el músico estadounidense lanzó «Streets of Minneapolis», una canción de protesta directa y sin rodeos contra el accionar del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en la ciudad de Minneapolis, al que define como “el ejército privado del rey Trump”. El tema está dedicado “al pueblo de Minneapolis, a nuestros inocentes vecinos inmigrantes y en memoria de Alex Pretti y Renee Good”, las dos personas asesinadas en el marco de operativos federales durante enero.

La canción fue publicada este miércoles en su sitio web, en Spotify y en su canal de YouTube, donde superó rápidamente las 100 mil reproducciones. Con más de cuatro minutos y medio de duración, “Streets of Minneapolis” recupera el tono épico y combativo que atraviesa buena parte de la obra del “Boss”, pero con una urgencia poco habitual incluso para su trayectoria: “Escribí esta canción el sábado, la grabé ayer y la lanzo hoy en respuesta al terror estatal que se está viviendo en la ciudad de Minneapolis”, explicó Springsteen en el mensaje que acompañó el estreno.

La canción pone nombre propio a las víctimas. Renee Good, poeta y madre de hijos, de 37 años, fue asesinada el 7 de enero. Alex Pretti, enfermero de cuidados intensivos, también de 37, murió el 24 de enero tras recibir múltiples disparos durante una protesta. Ambos casos desataron una ola de manifestaciones en la ciudad y renovaron las denuncias por detenciones arbitrarias y violencia institucional contra inmigrantes y ciudadanos racializados.

Bruce Springsteen vuelve a cantar contra el poder: compuso una canción a contrarreloj contra el ICE y Trump
Springsteen vuelva a apuntar contra Trump en su nueva canción.

Desde el primer verso, Springsteen sitúa la escena en la avenida Nicollet, una de las arterias centrales de Minneapolis, atravesada por el frío extremo del invierno y por una ciudad “en llamas”, atrapada -dice- entre “fuego y hielo”. El juego semántico no es casual: ICE significa hielo en inglés, pero también es el acrónimo de la agencia federal a la que acusa de “pisotear nuestros derechos”. En ese paisaje, el músico describe la irrupción de fuerzas federales armadas, enfrentamientos con balas de goma, sangre sobre la nieve y una ciudadanía que “se levanta en nombre de la justicia”.

El estribillo funciona como una consigna colectiva: “Defenderemos esta tierra y al extranjero que se encuentra entre nosotros. Recordaremos los nombres de los que murieron en las calles de Minneapolis”. La estructura de la canción, cercana al cántico o a la balada de protesta folk, se apoya en guitarras austeras, batería marcada y la armónica característica de Springsteen, que vuelve a ocupar el centro del relato como cronista moral de su país.

Los antecedentes de Springsteen

No es la primera vez que el músico toma posición frente a la violencia del Estado. En su carrera aparecen antecedentes como “American Skin (41 Shots)”, escrita tras el asesinato de Amadou Diallo, o “The Ghost of Tom Joad”, inspirada en los desposeídos de la América profunda. Pero “Streets of Minneapolis” se distingue por la velocidad de respuesta y por la frontalidad con la que menciona al presidente Donald Trump y a figuras clave de su administración, como Stephen Miller y Kristi Noem, a quienes acusa de sostener “sucias mentiras” para justificar los asesinatos.

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Las calles de Minneapolis repletas en una protesta contra los asesinatos.

La referencia inevitable es “Streets of Philadelphia”, la canción con la que Springsteen ganó el Oscar en 1994 al retratar una ciudad atravesada por el sida, la marginación y el abandono. Más de treinta años después, vuelve a poner el foco en otra ciudad convertida en símbolo del dolor y la fractura social en Estados Unidos.

A sus 76 años, Springsteen mantiene intacta su vocación de intervenir en el debate público. Amigo de Barack Obama, opositor declarado de Trump y activo en campañas demócratas, el músico ya había sido explícito durante su última gira europea, cuando definió a la actual administración estadounidense como “corrupta, incompetente y traidora”. Trump, fiel a su estilo, respondió con insultos desde su red social, pero el Boss no retrocedió.

“Streets of Minneapolis” confirma que Springsteen no piensa callar. Lejos de la nostalgia o del comentario lateral, el músico vuelve a asumir el rol de voz incómoda, capaz de traducir la indignación social en canción y de insistir, una vez más, en que la memoria -nombrar a los muertos- también es una forma de resistencia.