La actuación de Teresa Parodi en el Festival Nacional de Folklore de Cosquín 2026 dejó uno de los momentos más significativos de la actual edición, cuando la cantante y compositora tomó la palabra desde el escenario y recibió una fuerte ovación del público tras un discurso de marcado contenido social y político.
Durante su presentación en la Plaza Próspero Molina, Parodi interrumpió brevemente el repertorio para referirse a la situación social del país y expresar su solidaridad con distintos sectores afectados por el contexto actual. “No dejemos solo a nuestro pueblo en sus luchas cotidianas, a las y los jubilados, a las y los discapacitados, a las y los damnificados por los tremendos incendios del sur”, expresó ante miles de asistentes, lo que provocó un aplauso sostenido.
La artista, una de las figuras históricas del folklore argentino y exministra de Cultura de la Nación, continuó su intervención con un llamado a no permanecer en silencio frente a las injusticias. “Hay demasiada patria herida y despojada, no nos quedemos callados, ¡no!”, dijo, reforzando el tono de su mensaje y generando nuevas muestras de apoyo desde el público.

Parodi, la patria y una viralización necesaria
El cierre de su alocución llegó con una consigna que sintetizó el sentido de sus palabras: “¡Viva la Patria, que no se vende ni se traiciona!”, frase que fue coreada y aplaudida por gran parte de la audiencia. El momento se viralizó rápidamente en redes sociales y fue uno de los más comentados de la jornada del festival.
La intervención de Parodi se dio en una edición de Cosquín atravesada por un clima social y político tenso, en el que distintos artistas han hecho referencias, más o menos explícitas, a la coyuntura nacional. En ese marco, su discurso se destacó por la claridad de las menciones y por la reacción inmediata del público.
Con una trayectoria que combina música, compromiso cultural y participación en la vida pública, Teresa Parodi volvió a inscribir su paso por Cosquín en la tradición del folklore argentino como espacio de expresión colectiva, donde la canción y la palabra funcionan también como herramientas para visibilizar demandas sociales y posicionamientos políticos.
