El actor franco-estadounidense Timothée Chalamet quedó en el centro de una polémica internacional luego de que resurgiera un fragmento de una conversación pública en la que cuestionó la vigencia de la ópera y el ballet. Sus palabras generaron una inmediata reacción del mundo de la danza y la lírica, que le respondió con críticas, mensajes institucionales e incluso campañas en redes sociales.
El comentario surgió durante un evento realizado en Austin, Texas, organizado por Variety y CNN, en el que Chalamet dialogó con el actor Matthew McConaughey sobre el oficio actoral y la atención del público contemporáneo. En ese contexto, el protagonista de Marty Supreme lanzó una frase que luego se volvería viral.

“No quiero trabajar en ballet ni en ópera, cosas donde dicen: ‘Mantengamos esto vivo’, aunque ya no le importe a nadie”, sostuvo. El actor, de 30 años, agregó enseguida: “Con todo respeto a la gente del ballet y la ópera… acabo de criticar sin motivo”.
Aunque intentó matizar sus palabras, el fragmento de la entrevista comenzó a circular días después en redes sociales y provocó un efecto dominó de respuestas desde el mundo artístico. Varias compañías de ballet y teatros de ópera reaccionaron públicamente para defender la vigencia de estas disciplinas.
Una de las respuestas más directas llegó desde la institución británica Royal Ballet and Opera, que difundió un comunicado en el que reivindicó la influencia histórica de ambas artes. “El ballet y la ópera nunca existieron de forma aislada; informaron, inspiraron y elevaron continuamente otras formas de arte. Su influencia se percibe en el teatro, el cine, la música contemporánea y la moda”, señalaron.
La reacción también llegó desde artistas individuales. La cantante de ópera estadounidense Isabel Leonard criticó con dureza al actor en redes sociales y cuestionó la mirada que expresó sobre otras disciplinas artísticas. “No es necesario que te guste todo el arte, pero solo una persona débil siente la necesidad de menospreciar precisamente las artes que inspirarían a quienes desean dedicarse a ellas”, escribió.
La directora de orquesta mexicana Alondra de la Parra respondió a sus declaraciones con un mensaje directo que compartió en redes sociales. Desde Madrid, la artista publicó un video en el que aparece al frente de su orquesta mientras dirige una interpretación de música clásica. La directora afirma: “Oye, Timothée, lamento que no quieras ser parte de esto. Quizás quieras reconsiderarlo, y no estamos intentando mantenerlo vivo. Está muy vivo”.
Desde el mundo de la danza también hubo respuestas contundentes. La bailarina principal del New York City Ballet, Megan Fairchild, ironizó sobre las palabras del actor. “Timmy, no sabía que eras un bailarín o cantante de ópera de talla mundial y que simplemente elegiste no dedicarte a ello porque actuar es más popular”, publicó en Instagram.
Su colega Sara Mearns fue más allá y lo invitó públicamente a participar de un ensayo para conocer de cerca el trabajo detrás de estas disciplinas. En su mensaje también mencionó a la madre del actor, Nicole Flender, quien fue bailarina profesional, y le pidió que mostrara respeto por esa tradición artística.
Las instituciones culturales tampoco se mantuvieron al margen. El histórico teatro Metropolitan Opera publicó un video en redes sociales dedicado al actor con imágenes de producciones líricas y una frase breve: “Respeto para la gente del ballet y la ópera”.
Otros organismos respondieron con humor. La Opéra National de Paris publicó un mensaje irónico en Instagram en el que hacía referencia a una escena de ping-pong en una de sus producciones, mientras que la Los Angeles Opera bromeó con que no podía ofrecerle entradas de cortesía porque sus funciones estaban agotadas.
Un hashtag para responderle a Chalamet
En paralelo, el debate también se trasladó a las redes sociales bajo el hashtag #WeCare (Nos importa), impulsado por compañías de ballet y organizaciones culturales que reivindican la vigencia de estas artes escénicas. Distintos elencos y compañías comenzaron a publicar videos y mensajes en defensa de disciplinas que, recuerdan, cuentan con siglos de tradición y todavía convocan a millones de espectadores en todo el mundo.
La controversia llega además en un momento particularmente visible para Chalamet, que atraviesa la temporada de premios de Hollywood con su trabajo en Marty Supreme. A pocos días de la ceremonia de los Premios Oscar, el episodio sumó ruido mediático a la carrera del actor, que hasta ahora había transitado la temporada con buen impulso.