Todos los caminos conducen a Qatar

Por: Roberto Parrottino

El país asiático, que marcará la suerte de Argentina en esta Copa América, es el organizador del próximo Mundial, lo que derivó en la detención de Michel Platini. Es también el principal patrocinador de la Conmebol y de Boca. Gracias a la inyección de dinero mejoró su nivel futbolístico y es el último campeón de la Copa Asiática.

“Sólo se permiten preguntas sobre la Copa América -dijo el representante de la Conmebol-. Cualquier consulta sobre otro tema no será respondida”. El entrenador catalán Félix Sánchez Bas y el capitán de la selección de Qatar, Hassan Al-Haidos, escucharon sentados en el Morumbí. El “otro tema”, el martes, era la detención de Michel Platini en Nanterre, acusado de corrupción en la elección de Qatar como sede del Mundial 2022. Vice de la FIFA y presidente de la UEFA en 2010, a Platini le recordaron un almuerzo en el Palacio del Elíseo, nueve días antes de la adjudicación, el 23 de noviembre de aquel año, con el entonces presidente francés Nicolas Sarkozy y el jeque de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thani. Ahí, sospecha la justicia, se organizó la compra de votos. Qatar, usina de millones para el fútbol global de la FIFA, fue votada por un Comité Ejecutivo en el que 16 de los 22 dirigentes fueron luego acusados de corrupción o sancionados. La Conmebol, con Qatar Airways como patrocinador desde 2018, prefiere que se hable de la selección que puede sacar a Argentina de la Copa América, invitada también a la edición 2020. Ganar un partido no es una tarea tan difícil como organizar un Mundial.

Lionel Scaloni, entrenador cuestionado de la Selección, dijo que Qatar le empató a Paraguay después de estar 0-2 con “un fútbol alegre”, lo contrario al argentino. El juego “alegre” de Qatar, igualmente inyectado de los dineros del gas, renació en 2004 con Aspire Academy, un centro de alto rendimiento en Doha, la “NASA del fútbol”, en palabras de Xavi Hernández, campeón del mundo con España y contratado por el gobierno como “embajador deportivo”. En Aspire se entrena de lunes a viernes, hay máquinas que potencian reflejos y memoria, entrenadores europeos, y las familias de los menores reciben paga. En 2007, Aspire envió cazadores de talentos a Camerún, Ghana, Senegal y otros cuatro países de África. “Tráfico de humanos”, denunció el semanario inglés The Observer, “disfrazado de humanitarismo con la sola intención de proveer a Qatar de futbolistas para su futuro equipo nacional”. En la construcción de infraestructura para el Mundial, otros inmigrantes murieron: 2000 trabajadores de Nepal, India y Bangladesh, a los que les sacaron pasaporte y alojaron en condiciones infrahumanas. La cifra, alertó Amnistía Internacional, se extenderá a 4000.

“Qatar no es referencia para nadie en ninguna disciplina deportiva -dice el periodista Marc Español desde Egipto-, pero poco importa: en el emirato, el deporte tiene muy poco de deporte y mucho de política. Y de dinero. Mucho dinero. Y ahí los qataríes hacen gambetas como nadie”. Es la geopolítica del fútbol. Después de la reunión entre Platini, Sarkozy y Al-Thani, el fondo Qatar Investment Authority (QIA) compró Paris Saint Germain y adquirió los derechos de televisación del fútbol francés con beIN Sports, canal de la cadena Al Jazeera. Laurent, hijo mayor de Platini, trabajó para QIA. Qatar, sede además de los Mundiales de Clubes 2019 y 2020, tiene negocios en el fútbol argentino. Qatar Airways luce en el pecho de la camiseta de Boca, primer club que patrocina en América Latina, un desembarco que se conecta con la intención de Daniel Angelici de construir un nuevo estadio en Casa Amarilla. “Pasamos de ser més que un club a un club más”, dijo Johan Cruyff en 2010, cuando Barcelona, con Qatar Airways, rompió la tradición de vestir una camiseta sin patrocinador.

Sánchez Bas, el técnico formado en La Masía de Barcelona, entrenó desde chicos a la mayoría de los futbolistas de Qatar en Aspire Academy. En enero, el “fútbol alegre”, técnico y dinámico, dio el gran golpe: Qatar salió campeón por primera vez de la Copa Asiática. Siete triunfos, 19 goles a favor, apenas uno en contra, y Ali Almoez como goleador de la Copa (9). Almoez nació en Sudán y jugó en Cultural Leonesa, el club de la tercera división de España cuyo dueño es el gobierno de Qatar. Antes de ser más africana, sin embargo, la selección qatarí tuvo 18 entrenadores sudamericanos. Y el uruguayo Sebastián Soria todavía es el jugador con más partidos (123) y más goles (40) en la historia de Qatar. Eran otros tiempos: Argentina y Brasil eran cabeceras de la pelota. Ahora es el turno de “Le QatarGate”, como había titulado en tapa France Football ya en 2013 el escándalo de la elección de Qatar como sede del Mundial 2022. Hoy son tiempos de un fútbol de diseño ante una potencia en desconcierto.

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