La saga cinematográfica Torrente vuelve a las pantallas con una jugada todavía más audaz: Torrente, presidente, la sexta entrega de la franquicia creada, dirigida e interpretada por Santiago Segura, se estrena en España el 13 de marzo de 2026 tras más de una década de ausencia desde la anterior película.
Desde su debut en 1998 con Torrente: El brazo tonto de la ley, la serie se consolidó como una de las comedias más taquilleras del cine español gracias a su humor provocador y politicamente incorrecto, encarnado en el personaje de José Luis Torrente: un ex-policía corrupto, machista, racista y homófobo cuya incompetencia y ego desmedido generan situaciones absurdas desde el primer minuto.
Cuando la sátira se parece demasiado a la realidad
En Torrente, presidente, la sátira toma un rumbo completamente nuevo: esta vez Torrente no solo sobrevive a sus habituales desastres personales, sino que se lanza a una campaña política tan delirante como caótica, con la mira puesta en la presidencia de España. La película plantea un recorrido de mítines imposibles, promesas surrealistas, asesores aún más incompetentes y un entorno mediático lleno de humor grotesco.
El reparto vuelve a contar con Santiago Segura en el papel central junto a actores recurrentes de la saga como Gabino Diego y Leo Harlem, e incorpora nuevos nombres de la comedia y la cultura popular española, incluyendo a Willy Bárcenas, lo que sugiere una mezcla de caras familiares y sorpresas para el público.
La producción de Torrente, presidente comenzó en 2025 con rodaje en locaciones como el municipio de Anchuelo y un bar del barrio de Ciudad Lineal en Madrid decorado con elementos que parodian la estética y el discurso de la política real. Para evitar filtraciones y atención mediática durante la filmación, el equipo utilizó el título encubierto Los años que me quedan.
Torrente, sin tráiler
Curiosamente, Segura optó por no promocionar la película con tráiler o cartel tradicional antes de su estreno, una estrategia poco habitual en el mundo del cine. Según el director, la decisión responde a su deseo de que los espectadores experimenten la película sin expectativas previas ni spoilers, aunque este enfoque ha generado debate entre la prensa especializada.

Otra jugada inusual de la promoción es priorizar a los fans en la preventa de entradas, permitiendo que compren y asistan antes que la prensa, lo que ha sido a la vez celebrado por seguidores y criticado por algunos medios tradicionales.
El título Torrente, presidente también parece funcionar como una especie de comentario irónico sobre el clima político actual en España: encuestas recientes sugieren que una sorprendente proporción de ciudadanos, especialmente jóvenes, perciben al personaje ficticio como un líder capaz de abordar problemas como la corrupción -ironía que la película explota con sarcasmo- mientras refleja la frustración generalizada con la política convencional.
Con una duración prevista más corta que las otras entregas de la saga -unos 80 minutos, según declaraciones del propio Segura- Torrente, presidente busca ofrecer un ritmo intenso y continuo, evitando que los espectadores pierdan atención en medio de sus absurda trama política y su humor característico.

Pajillas, subnormales y esta es la mierda
Para quienes no están familiarizados con la franquicia, Torrente ofrece un humor caricaturesco de desenmascara la hipocresía y contradicciones de la España más rancia y de derecha. En el mundo de hoy, desgraciadamente, un personaje intencionalmente grotesco y hasta ofensivo claramente puede ser presidente. En ese sentido, la nueva Torrente seguramente será una crítica social y más aguda y grotesca que nunca.
La película promete dar qué hablar, tanto por su propuesta narrativa como por la forma en que juega con temas sensibles de un mundo a la deriva en el que lso más poderosos cada vez se quedan con una tajada más grande.