La mañana de este viernes en la ciudad estuvo marcada por la tensión social y un despliegue policial de magnitud. Mientras en el Congreso el Senado se prepara para comenzar a debatir a partir de las 11 hs. una reforma laboral brutal, en las calles, cientos de trabajadores de distintas industrias intentaban hacer oír su reclamo contra la falta de empleo. Docentes, médicos y exempleados de empresas como Fate y Georgalos se encontraron con un cerco policial que, lejos de canalizar el descontento, optó por la dispersión violenta en pleno centro porteño.
Contra los trabajadores
El saldo del operativo de la Policía de la Ciudad dejó imágenes de corridas, disparos de balas de goma y trabajadores rociados con gas pimienta en las inmediaciones del Obelisco. Un vocero de los despedidos de Fate, Víctor Ottoboni, denunció la metodología empleada y apuntó contra la dirigencia sindical tradicional por su silencio, calificándola de cómplice ante una ola de despidos que, según sostuvo, el gobierno responde con represión en lugar de soluciones.
Mientras la represión se desataba en el microcentro contra quienes intentaban llegar al Congreso, en el norte del conurbano otro grupo de trabajadores de Fate mantenía una protesta que complicaba el tránsito en la Panamericana. Tras un inicio con liberación parcial de carriles por parte de Gendarmería, fueron los propios manifestantes quienes finalmente despejaron la autovía, dejando al descubierto una jornada donde la falta de respuestas oficiales y el caos vehicular se combinaron para exponer la fragilidad del diálogo social.