El nuevo presidente de Chile, el ultraderechista José Antonio Kast, comienza su mandato como presidente alineando su «gobierno de emergencia» en lo que será su primera y principal jugada política en la que se pone en juego el capital simbólico exhibido en campaña y lo que le permitió cosechar gran parte de los votos del triunfo: la lucha contra la «inmigración irregular».

Lo volvió a dejar en claro este miércoles, en su primer discurso como ocupante del palacio de La Moneda, en el que declaró «adversarios reales» a los migrantes irregulares a los que acusa de entrar en el país «para delinquir, para explotar a otros o para convertir nuestro suelo en tierra de nadie».

«Nos entregan un país en peores condiciones de las que podíamos imaginar, un país con sus finanzas públicas debilitadas, un país donde el crimen organizado y el narcotráfico han avanzado», afirmó Kast y concluyó que, «para enfrentar esas emergencias, Chile necesita un gobierno de emergencia, y eso es lo que vamos a tener».

En su visión, esos «adversarios reales» de Chile son «quienes han tomado nuestros barrios. Son quienes han corrompido a nuestros jóvenes. Son quienes han sembrado el terror en las poblaciones. Y también son adversarios de Chile, quienes han ingresado vulnerando nuestras fronteras, para delinquir, para explotar a otros o para convertir nuestro suelo en tierra de nadie».

En este contexto, Kast transmitió a Carabineros, policías de Investigaciones, gendarmes y Fuerzas Armadas «que tendrán todo el respaldo de la ley, los recursos del Estado y la voluntad política que durante tanto tiempo les faltó».

«Nunca más, un funcionario de orden y seguridad enfrentará solo la violencia mientras algunos miran para el lado», agregó, horas después de aludir, en su jura del cargo en el Palacio de Cerro Castillo, en Viña del Mar, que su Gobierno va «a perseguir, encontrar, juzgar y encerrar» a quienes ataquen a Carabineros, tras el ataque que sufrió este mismo miércoles un carabinero en Puerto Varas, que lo ha dejado en muerte cerebral.

Decretos inmediatos

Apenas momentos después de la ceremonia de asunción, el presidente firmó sus seis primeros decretos, centrados principalmente en la seguridad fronteriza, el control del gasto público y la tramitación de permisos ambientales a fin de facilitar múltiples inversiones que penden de estas licencias.

Kast dispuso así la implementación del denominado plan «Escudo Fronterizo» en la Macrozona Norte, que agrupa las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá, Antofagasta, Atacama y Coquimbo y nombró como comisionado presidencial del área al vicealmirante Alberto Soto Valenzuela. El proyecto, atribuido al Ejército chileno, contempla un mayor despliegue en las zonas limítrofes, la erradicación de pasos no habilitados, el uso de tecnología para el control fronterizo y nuevas medidas para combatir al crimen organizado y la migración irregular.

Según la ONG Infomigra, que trabaja en Chile brindando a inmigrantes información sobre sus derechos, el plan de Kast incluye «instalación de cercos perimetrales electrificados, torres de vigilancia, drones y tecnologías de reconocimiento facial y térmico» en la frontera y el «establecimiento de centros de internación y expulsión para la reconducción de personas migrantes sorprendidas cruzando la frontera de forma irregular».

También se impulsa la «prohibición del envío de remesas, así como de la contratación y del arrendamiento de vivienda para personas en situación irregular». En ese marco, Kast se propone llevar al Congreso un proyecto que busca tipificar el ingreso irregular al país como delito.

En una línea que sintoniza con las políticas antimigratorias de Donald Trump, no es casual que para la agenda de este jueves tenga previsto reunirse con el subsecretario de Estado de EEUU, Cristopher Landau, en su primera reunión de carácter diplomático.

La llegada de Kast al poder, después de tres intentos electorales, representa la irrupción del pinochetismo en La Moneda por primera vez en democracia, tras imponerse en la segunda vuelta de las presidenciales de diciembre a la candidata progresista Jeannette Jara, con el 58% de los votos.

BB con Europa Press