El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, habló de un «día histórico» por las multitudinarias manifestaciones en apoyo al Gobierno en plena oleada de protestas por la crisis económica y el empeoramiento del nivel de vida, antes de subrayar que estas movilizaciones a favor de las autoridades «quebraron totalmente los complots de los enemigos extranjeros».
Así, el líder religioso del país dijo en un mensaje a «la gran nación iraní» que las movilizaciones del lunes, «marcadas por una gran determinación», dieron un portazo a estas acciones de los «enemigos», que contaban con el apoyo de «mercenarios internos», en medio de las denuncias de Teherán sobre el papel de «terroristas» en ataques y disturbios durante los últimos días. El gobierno de Masud Pezeshkian había denunciado injerencia de Israel y Estados Unidos en estas violentas protestas. Una convocatoria del servicio secreto israelí en idioma farsí del 28 de diciembre da pie a esta certeza.

«La gran nación iraní ha subrayado su determinación e identidad frente a sus enemigos. Esto fue una advertencia a los políticos estadounidenses para que cesen sus acciones engañosas y dejen de confiar en sus traidores secuaces», dijo ahora Jamenei, antes de destacar que «la nación iraní es fuerte, poderosa y consciente, y sabe que el enemigo siempre está presente».
Las palabras de Jamenei llegan tras las amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre una posible intervención militar en Irán si continúa la represión de las movilizaciones, mientras que Teherán advirtió que podría responder en caso de que Washington lance un ataque contra el país. La Casa Blanca también anunció aranceles de 25% a los países que comercien con Irán.
El ministro de Exteriores persa, Abbas Araqchi, aseguró el lunes que Teherán «no quiere guerra, pero está totalmente preparado para una» y apostó por unas «negociaciones justas» con Estados Unidos para abordar las discrepancias existentes. Además, denunció que las manifestaciones derivaron en violencia para dar una «excusa» a Estados Unidos para intervenir. Araqchi hizo hincapié además en que «la situación esté bajo control» de las autoridades y las fuerzas de seguridad.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de China criticó, en tanto, el anuncio de sanciones secundarias por parte de Estados Unidos a cualquier país que haga negocios con Irán. «La posición de China respecto a los aranceles es cristalina: siempre hemos creído que no puede haber ganadores en una guerra arancelaria. China defenderá enérgicamente sus derechos e intereses legítimos», declaró este martes Mao Ning, portavoz de la Cancillería.
La diplomática reafirmó que Beijing «se opone de forma consistente a la injerencia en los asuntos internos y al uso de la fuerza, o la amenaza de la misma, en las relaciones internacionales». El aumento de las tasas apuntarían a China, India, Brasil, Rusia, Emiratos, Turquía, Pakistán e incluso Alemania. Lo que según distintos analistas es inviable porque esas naciones representan alrededor del 50% de la población mundial y más de un tercio del PIB mundial.
A finales de diciembre pasado en Irán estallaron protestas masivas por el grave deterioro de las condiciones económicas, con una inflación que ronda el 39 por ciento anual y la continua depreciación de la moneda local, que pasó de 50.000 riales por un dólar en el mercado libre en mayo de 2018 a más de 1,4 millones al cierre de 2025.
Activistas iraníes pro derechos humanos en el exilio informan de casi 650 muertos, miles de heridos y más de 10.000 detenidos en lo que duran las protestas.
Estas movilizaciones, que cuentan con el apoyo de Reza Pahlavi, el heredero del sah derrocado por la revolución islámica, pusieron uno de los mayores desafíos para las autoridades que gobiernan Irán desde 1979; Teherán culpa a EEUU e Israel de orquestarlas.
El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, dijo que la República Islámica no dudará en atacar objetivos en territorio de Israel e instalaciones militares de EEUU en Oriente Medio en caso de agresión armada.
Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dejó claro que, si lo hacen, su país responderá «con una fuerza que nunca antes han experimentado» y anunció posteriormente un arancel adicional del 25 por ciento a cualquier país que haga negocios con Irán.
Mientras tanto en Gaza
Las autoridades de la Franja de Gaza, controladas por el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás), elevaron este lunes a seis los muertos a causa de las bajas temperaturas desde el inicio del invierno, entre ellos dos niños –incluido un bebé– durante las últimas 24 horas, destaca un cable de Europa Press.
El Ministerio de Sanidad gazatí indica en un comunicado que esas muertes se producen, después de que las autoridades gazatíes alertaran de las «consecuencias catastróficas» del impacto previsto de las próximas tormentas en el enclave, sumido en una enorme crisis humanitaria a causa de la ofensiva lanzada por Israel tras los ataques del 7 de octubre de 2023.
La cartera afirmçoque hasta el momento se confirmaron 71.419 muertos y 171.318 desde el inicio de la ofensiva de Israel tras los ataques del 7 de octubre de 2023, incluidos 442 muertos y 1.240 heridos desde el 10 de octubre de 2025, fecha en la que entró en vigor el último alto el fuego, momento desde el que se recuperaron además 697 cadáveres de las zonas de las que se replegaron las tropas israelíes.
La oficina de prensa de las autoridades gazatíes había señalado en un comunicado publicado en las últimas horas que «el balance de muertos por el frío extremo en los campamentos de desplazados ha aumentado a 21 desde el inicio del genocidio», incluidos 18 niños –una cifra que no incluye los dos últimos fallecidos–, antes de alertar de la situación «en medio del genocidio y el cerco asfixiante» por parte de Israel.
De tal manera, subrayó que los ataques israelíes «causaron una destrucción generalizada de viviendas e infraestructuras, así como el desplazamiento forzoso de más de 1,5 millones de palestinos a campamentos que carecen de medios para cubrir las necesidades más básicas para la vida humana». Además, manifestó que la cifra de muertos es «un indicador peligroso de la escala del desastre humanitario que amenaza la vida de los grupos más vulnerables».
Las autoridades de Gaza achacaron la gravedad de la situación al «bloqueo» de Israel a la entrada de ayuda y advirtieron del impacto que tendrán las próximas tormentas, que traerán consigo nuevas bajadas de las temperaturas, algo que «amenaza con elevar el número de víctimas, especialmente entre los niños, los enfermos y los ancianos».
«Hacemos a la ocupación israelí directamente responsable de estos crímenes y sus mortíferas consecuencias, ya que son una extensión de su política para matar lentamente, propagar el hambre y causar desplazamiento», dijeron, antes de pedir a la comunidad internacional que adopte «acciones urgentes» para «dar refugios seguros, permitir la entrada sin restricciones de calefactores y suministros y salvar vidas antes de que sea demasiado tarde».
ALG con Europa Press y Sputnik