Un adolescente de 17 años herido producto de un disparo de la Policía de la Ciudad durante los festejos por el triunfo de la Selección Argentina frente a Suiza pidió a la Justicia un hábeas corpus preventivo para frenar la avanzada represiva. Fue este miércoles, horas antes del partido con Inglaterra, ocasión en la que los alrededores del Obelisco amanecieron vallados y con alta presencia policial.
La presentación lleva la firma de J.G.F., con el patrocinio de la abogada Natalia Volosín. Se trata del joven que el domingo pasado en horas de la madrugada terminó con graves heridas en su cara producto de un disparo de la policía porteña, que cerca de las 4 horas ejecutó un operativo contra las personas que festejaban el pase a las Semifinales del Mundial 2026.
La presentación recayó ante el Juzgado Penal, Contravencional y de Faltas N°25, a cargo del juez Alejandro Villanueva. Según supo Tiempo, el planteo ingresó y estaba en evaluación al cierre de esta nota. Los autores de la presentación pidieron celeridad en la resolución.
El autor interpuso una acción de hábeas corpus de carácter preventivo individual y colectivo, con el objetivo de lograr protección para él y quienes eventualmente se acerquen después del partido al Obelisco y sus inmediaciones.
Pedido urgente
En la presentación, pidieron a la Justicia porteña que le ordene al jefe de Gobierno Jorge Macri, al ministro de Seguridad Horacio Giménez, y al jefe de la Policía de la Ciudad, Diego Ariel Casaló, «que respeten la libertad física y ambulatoria y la integridad física de todas las personas» que se movilicen post partido.
También que se abstengan de requerir la participación de fuerzas federales a menos que se configure alguno de los motivos excepcionales que establece el artículo 23 de la Ley de Seguridad Interior.
Ese artículo habilita la intervención en casos de peligro colectivo de vida, libertad y patrimonio, cuando haya amenazas graves a los derechos y garantías constitucionales o a la plena vigencia de las instituciones democráticas y en situaciones de desastre.
A su vez, le pidieron al Juzgado que le ordene al Ministerio de Seguridad y a la policía porteña que le impartan a los efectivos de calle una directiva para que ajusten su actuación en respeto de los derechos de reunión, expresión, libre circulación ambulatoria e integridad física, con el cuidado de proteger a mujeres, niños, niñas, adolescentes y adultos mayores. También que los efectivos y vehículos policiales que participen del operativo estén visiblemente identificados.
Como último punto, solicitaron la designación de veedores judiciales que supervisen el accionar de las fuerzas de seguridad.
«El inconcebible accionar de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires no solo transformó lo que hasta su llegada era una fiesta con miles de personas, amigos y familias que salimos al Obelisco (…) en una película de terror en la que mujeres con bebés en brazos, niños, niñas, adultos y adolescentes nos vimos forzados a correr para resguardar nuestras vidas, integridad física y libertad ambulatoria de quienes se supone, al menos según lo que me enseñaron en la escuela, que deben protegernos», relató el promotor del hábeas corpus en el escrito redactado por Volosín.
Casi pierde un ojo
El domingo pasado, miles de personas festejaron en el Obelisco el triunfo argentino ante Suiza por 3 a 1, que significó el pase a la etapa de Semifinales de la Copa del Mundo. Familias, grupos de amigos y personas sueltas se acercaron a celebrar, abrazarse, cantar y manifestar la emoción por el desempeño del conjunto dirigido por Lionel Scaloni. Pero todo se vio opacado cuando a las 4 de la madrugada la Policía de la Ciudad avanzó con motos y disparos de balas de goma contra quienes permanecían allí.
Los videos subidos a redes sociales muestran la desesperación de quienes estaban allí, que debieron correr para resguardarse del accionar perpetrado por la fuerza al mando de Jorge Macri.
J.G.F., autor de la presentación judicial reseñada antes, fue uno de los que sufrió en carne propia la avanzada represiva. Fue cuando disfrutaba con sus compañeros del Colegio Nacional Buenos Aires y recibió un balazo en su párpado derecho.
Nicolás Finoli, padre del adolescente, contó: «Cuando Julián se incorpora recibe un balazo de goma en el párpado superior. Entró en shock porque al principio no sintió dolor, pero sí empezó a ver que le sangraba. Cuando cayó al piso, los amigos llamaron al SAME. No fue detenido ni tuvo interacción con la Policía. Simplemente recibió el disparo».
De acuerdo al relato del padre, por apenas centímetros su hijo no perdió el ojo. «Medio centímetro más abajo y lo perdía. Eso es lo que nos dijeron, porque al otro día fuimos a una salida y por la herida lo tuvo que ver un cirujano», relató.
