Donald Trump se quedó despotricando desde su red social luego del fallo de la Corte Suprema que invalida el uso de poderes de emergencia para imponer aranceles. “No tengo permitido cobrar ni un dólar a ningún país bajo la IEEPA (Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional) (…) pero sí tengo permitido cortar todo comercio o negocio con ese mismo país, incluso imponer un embargo destructivo a un país extranjero, y hacerles lo que quiera. ¿Qué absurdo es eso? Dicen que tengo el derecho absoluto a dar licencias, pero no a cobrar una tarifa”. El dictamen, que obtuvo una mayoría de 6 a 3 votos en un tribunal que el mismo Trump había logrado en su primer mandato formatear a media docena de conservadores contra tres liberales -y ahora le votan en contra- podría haberle otorgado sin embargo una coartada para cambiar de tema mientras escala sus amenazas contra Irán. Sucede que el anunciado ataque contra el país persa para un acuerdo nuclear a pedido del régimen de Benjamin Netanyahu se demora en un escenario de máxima tensión en que los dos grandes jugadores globales, Rusia y China, le están avisando que no se quedarán de brazos cruzados. La decisión de responder a los togados con un 10% de aranceles para todo el mundo (que a las pocas horas subió a 15%) representa un gesto de autoridad quizás inoportuno en el contexto general, pero necesario desde el punto de vista del marketing político.

El clima internacional en la semana en que se cumplen cuatro años del inicio de la guerra en Ucrania no es favorable a las bravuconadas del magnate inmobiliario. Por un lado, mientras esto ocurría en Estados Unidos, en India el presidente Lula da Silva celebraba un encuentro clave en Nueva Delhi con el primer ministro Narendra Modi en el marco de una cumbre sobre el impacto de la Inteligencia Artificial. Allí se firmó un acuerdo sobre minerales críticos y tierras raras que complementa uno firmado en enero entre la brasileña Embraer y el grupo indio Adani para fabricar helicópteros de manera conjunta. En un reportaje que tuvo mucha difusión a través de la Agencia Brasil, el exdirigente metalúrgico llamó a desdolarizar los acuerdos comerciales entre los países.

En Ginebra, en tanto, el miércoles se celebraron dos encuentros protagonizados por los enviados de la Casa Blanca. Uno trató de los acuerdos que Trump quiere imponer a Teherán, en el otro de la firma de una paz en Ucrania. Casi de manera simultánea se anunciaban maniobras conjuntas en el golfo de Omán y el norte del Océano Índico entre Rusia e Irán.  El presidente Vladimir Putin, a su vez, recibió en Moscú al canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla y le dijo que Rusia estará del lado de Cuba. “Hacemos un llamado a Estados Unidos para que actúe con sentido común y se abstenga del bloqueo militar y marítimo de la isla de la libertad”, dijo a su turno el ministro de Relaciones Exteriores Sergei Lavrov.

El siempre muy activo Lavrov se reunió con su par iraní Abbas Araqchi para hablar sobre las conversaciones en Ginebra. Para muchos analistas la decisión de atacar Irán ya fue tomada en el Salón Oval y solo restaría encontrar el hueco que permitiera una operación decisiva. El miércoles 11 Netanyahu viajó de urgencia a Washington para apurar la ofensiva contra Irán. El despliegue estadounidense en la región incluye aviones cisterna para reabastecimiento en vuelo -evitable de poder usar bases británicas- los portaaviones USS Gerald Ford y USS Abraham Lincoln, alrededor de un centenar de cazas, destructores, cruceros y submarinos. Y fundamentalmente, la verborragia de Trump, que el viernes dio un plazo de 10 o 15 días al gobierno persa o “de lo contrario, ocurrirán cosas malas”. Teherán dice que tiene un borrador que considera adecuado pero se niega a renunciar al uso pacífico de energía nuclear o a un desarme completo como pretende Israel.

Los países árabes, a todo esto, son adversarios de los ayatolás chiitas pero no pueden ignorar la amenaza expansionista de Israel. Por esa razón pusieron el grito en el cielo ante las declaraciones del embajador estadounidense en ese país, Mike Huckabee al periodista Tucker Carlson. Desde el Nilo al Éufrates, dice, con matices el diplomático “es una tierra que Dios dio a través de Abraham a un pueblo que él eligió. Era un pueblo, un lugar y un propósito”.