Donald Trump se jacta de haber formateado los medios estadounidenses mientras acusa a la cobertura de CNN de jugarle en contra en el contexto de la operación Furia Épica. En consonancia, el secretario de Guerra, Pete Hegseth -que viene de ser comentarista televisivo-, dijo que la información que difunden está plagada de fake news y arrojó un sermón contra la cadena que está a punto de pasar a manos de la familia Ellison, de estrecha cercanía con el magnate inmobiliario. Es que el conglomerado Paramount Skydance -que administra David Ellison, hijo de uno de los fundadores de Oracle hace 49 años- acaba de adquirir Warner Bros Discovery (WBD). De allí surgirá un grupo que a la actual CBS sumará la cadena que fundó Ted Turner en 1980 y que tuvo su “bautismo de fuego” en la primera guerra contra Irak. Dato no menor en relación a esta ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán que comenzó el 28 de febrero con el asesinato del ayatolah Ali Jamenei, de parte de su familia, en una operación que no “marcha de acuerdo al plan”, como el propio gobierno estadounidense ya está reconociendo. A pesar de su discurso triunfador, que los medios no acompañan.
El viernes Trump anunció pomposamente que habían destruido instalaciones militares en la isla de Jarg, ubicada a 25 kilómetros al sur de la costa de Irán y 483 del estrecho de Ormuz, donde está la mayor terminal para la exportación de crudo en Irán, pero también se asientan depósitos de minas y de misiles desde donde se lanzan ataques contra infraestructura estadounidense en el Medio Oriente. “Bajo mi dirección, el Comando Central de los Estados Unidos ejecutó uno de los bombardeos más poderosos en la historia de Medio Oriente, aniquilando por completo todos los objetivos militares en la joya de la corona de Irán”, se jactó Trump en las redes, donde además añadió que “por razones de decencia” decidió “no destruir la infraestructura petrolera de la isla”.

Pero tanta alharaca tiene patas cortas. El primer comunicado oficial de Irán afirma que si, que la isla fue atacada y hubo más de 15 explosiones. Que “el enemigo intentó dañar las fortificaciones militares, la base naval de Joushan, la torre de control del aeropuerto y el hangar de helicópteros en la plataforma continental” y que las fuentes confirman que no resultó dañada la infraestructura petrolera. Pero hay un dato interesante: Irán había advertido que cualquier ataque a las instalaciones energéticas habilitaría la destrucción de todas las infraestructuras de petróleo y gas en la región. Y con la crisis económica que ya desató la aventura israelo-estadounidense, no da para esos chistes.
Por otro lado, en la madrugada de este sábado fue atacada la sede diplomática de Estados Unidos en Bagdad. Según distintos medios, un dron habría impactado en el complejo edilicio y se habrían registrado dos muertos. Este incidente fue relacionado con operativos contra las milicias chiitas alineadas con Irán en las Fuerzas de Movilización Popular (FMP). El viernes, seis soldados estadounidenses habían muerto en la caída de un avión cisterna KC-135 en el oeste de Irak. La cifra de víctimas fatales de la operación ordenada por Trump se eleva a mas de una docena, mientras que en Irán los fallecidos superan los 1200.

Lo llamativo en este escenario es que mientras Hegseth, el secretario de Estado, Marco Rubio, y el inquilino de la Casa Blanca alardean con un triunfo apabullante sobre el país persa y juran haber herido al hijo del ayatolah, su sucesor, Mojtaba Jamenei, el propio presidente posteó en su red Truth que “muchos países, especialmente aquellos que se ven afectados por el intento de Irán de cierre del Estrecho de Ormuz, enviarán Buques de Guerra, junto con los Estados Unidos de América, para mantener el Estrecho abierto y seguro”. La explicación que da Trump es que “ya hemos destruido el 100% de la capacidad militar de Irán, pero es fácil para ellos enviar un avión no tripulado o dos, lanzar una mina o entregar un misil de corto alcance en algún lugar a lo largo o dentro de esta vía fluvial, sin importar cuán mal derrotados estén”.
Y aquí viene lo mejor: «Con suerte, China, Francia, Japón, Corea del Sur, el Reino Unido y otros, que se ven afectados por esta restricción artificial, enviarán barcos a la zona para que el estrecho de Ormuz ya no sea una amenaza por parte de una nación que ha sido totalmente decapitada».Lo que despierta una pregunta incómoda. Si la operación militar es tan efectiva ¿por qué “invitan” a que los ayuden en la aventura?

Y acá entonces se debe analizar la estrategia de los iraníes. Ali Jamenei estableció lo que se conoce como Doctrina de la Defensa en Mosaico. Sabedor de que para Israel cualquier operativo contra las fuerzas en musulmanas comienza por descabezar la cúpula del oponente, Jamenei estableció el modo de mantener la continuidad del gobierno aún cuando hubiese sido eliminado. Por un lado, no se refugió en un bunker como sostenían las vocerías occidentales, sino que decidió convertirse en un mártir, con lo que implica una actitud semejante para la fe chií. El líder religioso, entonces, activó una orden para descentralizar a las fuerzas armadas que sólo podría revocar un ayatolah.
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) se divide en 31 unidades autónomas, una en cada provincia. Desaparecido el mando central desde el 28 de febrero, se manejan de acuerdo a sus propias iniciativas en las circunstancias en que se encuentren.

La operación estadounidense deviene, en estos últimos días, en Furia Presidencial en virtud de la marcha esquiva de resultados. De allí la amenaza de “poner botas en el terreno” que implicaría para EE UU volver a enterrarse en una guerra eterna que no tendría la menor posibilidad de ganar. La experiencia es clara sobre lo que ocurrió en Irak, Afganistán y hace medio siglo, en Vietnam.
De hecho, el The Washington Post publicó que Trump desoyó los consejos de la comunidad de inteligencia, que le advertía un grave error en creer que la guerra llevaría al colapso del régimen. Por el contrario, en conferencia de prensa el mandatario dijo que había ordenado los ataques a Irán por consejo directo de su yerno Jared Kushner, de su colega inmobiliario Steve Witkoff y de Hegseth. “Me dijeron que Irán iba a atacar primero”, se justificó. «

Israel, Líbano y Macron
Las fuerzas de Defensa de Israel volvieron a atacar en Beirut y el sur del Líbano en una ofensiva contra el movimiento de resistencia de Hezbollah. Desde principios de mes, la ofensiva israelí provocó 773 muertos, 1933 heridos y unos 8000.000 desplazados en el sur de ese país. En su deseo de mostrar algo de liderazgo en medio de esta situación extrema en el Medio Oriente, el presidente francés, Emmanuel Macron, pidió a Israel entablar conversaciones directas con el Líbano y que las fuerzas israelíes “abandonen cualquier ofensiva a gran escala y detengan sus ataques masivos”.
Mientras tanto, un espía del Mossad, Khalid al Eid, ciudadano ucraniano y miembro de una familia palestina de Siria, pidió refugio en la embajada de Ucrania en Beirut. Los servicios secretos libaneses lo acusan de coordinar varios asesinatos, entre ellos, de dirigentes de Hezbollah y EE UU pide su extradición. Los ucranianos le dieron cobijo.